"Popi", Luna y la Orquesta Juvenil renovaron un mágico ritual

Brindaron un show desbordante de talento, buen humor y calidez

01 Agosto 2011
El frío tuvo prohibida la entrada al Teatro Alberdi. La calidez, el humor y el talento de Juan Quintero, Luna Monti y la Orquesta Juvenil de la UNT supieron cobijar al heterogéneo público que despidió al Julio Cultural con este show que va camino a convertirse en un clásico de la música provincial.

Jóvenes y adultos por igual se amontonaban en las filas y empezaban así a subir unos cuantos grados la temperatura. Pasadas las 22 se apagaron las luces y en el escenario sólo quedaron brillando Monti, bombo en mano, y Quintero, que ya abrazaba la guitarra. "Peón viñador" fue el primer tema, elegido para demostrar que el folclore y la música clásica forman una pareja capaz de desbordar buena química.

Después de tocar "La vida mía", "Popi" Quintero se tomó su tiempo para saludar al público "de parte de toda la patota", haciendo referencia a Gustavo Guersman y a sus jóvenes dirigidos.

Continuaron con el tema de Atahualpa Yupanqui "De aquellos cerros vengo". "Este tema lo compuso Atahualpa con su esposa, pero como quedaba mal poner el nombre de una mujer como compositora, le inventaron un nombre, ?Pablo?", explicó Quintero. "El tema que viene lo hizo Atahualpa también, pero con Pedro Aznar? le querían poner Myriam a Pedro", bromeó el guitarrista, inspirado para dirigir las risas y carcajadas de un público que supo disfrutar cada aspecto del show.

Para interpretar "Viejo cantor", tema que Quintero compuso para su padre, Guersman abandonó el escenario, mientras Julián Palacio Fernández y Matías Guersman, miembros de la Orquesta, pasaron adelante con sus violines para acompañar a la pareja. Es una conmovedora canción.

Sin compañía

Después, "Popi" y Luna se quedaron solos. Interpretaron "Chaleco", acompañados sólo con el ritmo de las palmas; y para cerrar este segmento Quintero le preguntó a la orquesta qué querían escuchar. Antes de que "Popi" rasgara el primer acorde se escuchó un celular. "Me pone romántico esa música", bromeó. Las risas del público se duplicaron cuando el teléfono se volvió cómplice e intervino dos veces más antes del comienzo de la canción.

Sobre el final de la velada Luna abandonó al escenario y Quintero interpretó una chacarera con la orquesta. Así le subieron un par de grados a la noche, a puro ritmo y alegría.

Cuando volvió, Monti contó que es una tradición, cada vez que tocan con la orquesta, estrenar un tema. En esta ocasión fue "Regalito" la canción que debutó en los escenarios del Alberdi. Se la dedicaron a Violeta, la hija de la pareja de músicos. La ternura de la letra y de la melodía fue acompañada por las miradas que se cruzaron los orgullosos padres.

A todo ritmo

De repente volvió el fervor de la mano de un vallenato colombiano, pura fiesta para agregarle a la noche (y a esa altura del frío nadie se acordaba).

Era el momento de la despedida y empezó a tomar forma con "La que se queda". Se multiplicaban los abrazos, los aplausos y la alegría arriba y abajo del escenario. Lógico: el concierto se prolongó varios temas más.

Algo quedó claro: las presentaciones de "Popi", Luna y la Orquesta Juvenil conforman un ritual de fulgurante brillantez. Una de esas simbiosis artísticas que se disfrutan una y otra vez.

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