Si la oposición suma más votos...

Por Juan Manuel Asis 27 Julio 2011
La tendencia de oficialismos provinciales victoriosos -con la sola excepción de Catamarca- alivian al gobernador, José Alperovich; aunque menos que la cantidad de partidos acoplados que adhieren y suman a su postulación. Cuanto más listas, más votos para él. En un segundo plano queda la pelea por abajo, que es de todos contra todos. Ahora bien, esos triunfos, ¿pueden proyectarse a la Nación? Es decir, en función de los resultados que se van dando, ¿la presidenta, Cristina Fernández, puede dormir tan tranquila como el mandatario provincial? Los resultados le han sido favorables al kirchnerismo en las provincias de menor caudal electoral y adversos en los de mayor incidencia en número de votantes (Capital Federal y Santa Fe), con lo que la sensación triunfalista circula por igual en las veredas de los "K" y de la oposición con vista a la elección del 23 de octubre.
Según los cálculos, kirchnerismo camuflado en cristinismo sufrirá otro revés en Córdoba el 7 de agosto y recobrará la sonrisa el 28 en Tucumán. Los oficialismos volverían a ganar en las provincias (aunque en el territorio mediterráneo hay paridad entre José Manuel de la Sota y Luis Juez, pero gane quien gane, el resultado se verá negativo para la Nación), lo que ratificaría aquella tendencia. Otra vez la pregunta: ¿cómo puede incidir esto sobre las posibilidades electorales de Cristina? No habrá que esperar hasta octubre para conocer una respuesta: las internas abiertas del 14 de agosto van a dar pistas serias sobre el humor social, aunque el peso de los aparatos partidarios será clave en la disputa.
Si la Presidenta obtiene más votos que el resto de los presidenciables se confirmaría que la tendencia de oficialismos triunfantes se verifica en los planos provinciales y nacional. Sin embargo, introduzcamos una pregunta -alternativa- incómoda para el kirchnerismo y tal vez no evaluada porque en general se admite, entre propios y extraños, que el Gobierno nacional colectará más sufragios que el resto: ¿y si Cristina saca menos votos que uno de sus contrincantes? A todas luces parece improbable. Pero, ¿y si saca mucho menos que la suma del resto de sus oponentes?
Esa es una posibilidad que endulzaría el ánimo de toda la oposición porque tendría una bandera nueva: la mayoría no quiere este modelo. Esa es, precisamente, la consigna que el cristinismo no quiere perder el 14 de agosto, y para eso deberá realizar un tremendo esfuerzo electoral, cargándose sobre las espaldas de los mandatarios provinciales. Que tal o cual salga segundo, a poca o mucha distancia de la jefa de Estado en las primarias abiertas, tiene un valor estratégico pero no fundamental para todos los opositores. Los que tienen expectativas de reunir un caudal importante de sufragios deben estar más preocupados, primero, como estrategia de desgaste del oficialismo, en que la suma total supere al cristinismo, y segundo, en ser, precisamente, los segundos.
El esfuerzo opositor por ser el dos es lo que puede alterar el tablero nacional. Así las cosas, la elección del 14 de agosto puede, además de ser una encuesta a cielo abierto, posicionar a los verdaderos contrincantes de octubre. El cristinismo no sólo está obligado a ganar en las internas abiertas, sino que debe rezar porque toda la oposición no le saque un porcentaje superior de votos, porque el mensaje que recibiría el electorado sería totalmente adverso a sus intereses. He aquí, entonces, dos problemas para Alperovich: 1)- realizar el mayor esfuerzo para darle una gran cantidad de sufragios a la Presidenta -él habló de 200.000- para una victoria anímica y moral, 2)- empezar a analizar a qué candidato opositor deberá mirar si todo el arco opositor suma mas votos que el cristinismo. 

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