Las constantes transgresiones viales

27 Julio 2011
Precepto dictado por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados. Esta es la tercera acepción de la palabra ley que nos ofrece el Diccionario de la Real Academia Española. Una buena parte de los tucumanos se caracteriza por transgredir, es decir violar un precepto, una ley o un estatuto.

Las normas que más quebrantan los conductores son las viales: no respetar el semáforo, la senda peatonal, girar en U hacia la izquierda, tocar bocina en un embotellamiento (sólo molesta a los demás). De diez motociclistas o ciclistas, tal vez uno -con suerte- circule por la derecha, como manda la ordenanza.

En nuestra edición de ayer, dedicamos un amplio espacio a una de las faltas más comunes que se cometen a diario y que ocasionan accidentes: girar hacia la izquierda en las avenidas. Según la coordinadora de Alerta Vial, cuando se efectúa una encuesta, el 90% contesta que tomar alcohol y manejar está muy mal; sin embargo, si se le pregunta si alguna vez lo hizo, muchos contestan afirmativamente. Lo mismo cuando se los interroga acerca de si se puede manejar mientras se habla por celular y contestan que no; pero luego reconocen que lo hacen. La experiencia muestra que cuando el automovilista cree que nadie lo ve o hay ausencia de control, aprovecha para violar la ley. El infractor siempre tiene argumentos para justificar lo injustificable. Algunos se escudan en que no había un cartel indicador, como si necesitaran un cartel en cada esquina que les indicara que tienen que frenar y mirar. Ejército del Norte y Corrientes, avenida Alem y Lavalle, Lavalle y Jujuy son algunas de las predilectas para girar en U o hacia la izquierda.

Para evitar esta infracción constante, en la avenida Mate de Luna, directamente se cerraron algunas aberturas de la platabanda y se colocaron honguitos que permiten el paso peatonal o de personas en sillas de ruedas. Sin embargo, en algunas ocasiones hemos publicado fotos de carros de tracción a sangre y de motociclistas cruzando la avenida por encima de la platabanda.

Las dos maniobras prohibidas están tipificadas en el Código de Faltas que establece multas pecuniarias. El artículo 134 indica que "el que condujere en forma sinuosa, girase a la izquierda en lugares prohibidos, retornase en lugares prohibidos, hiciese marcha atrás en forma indebida, será sancionado con multa de 250 U a 500 U ($250 y $500)".

Tal vez sea necesario elevar considerablemente el monto de la sanción como para desalentar al infractor e insistir en la educación vial. Mientras no se hagan cursos para obtener la licencia de conducir que sean exigentes, con evaluaciones, como se hacen en otros países, poco se avanzará. Por ejemplo, se cerraron las platabandas de la avenida Mate de Luna con el argumento de agilizar el tránsito, pero también tiene que ver que la autoridad era ineficaz para controlar las transgresiones. Siempre es más fácil prohibir que educar.

Violar una norma, más allá de la típica picardía argentina, implica faltarle el respeto no sólo al prójimo, sino a uno mismo, significa que no se valora la vida de los demás ni la propia. Si desde edad temprana se enseñara la educación vial, así como principios básicos de convivencia cívica, posiblemente estaríamos contribuyendo a construir una sociedad más humana, menos individualista, más respetuosa de los demás.

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