El estrés laboral tiene cura; sólo hay que saber tratarlo

26 Julio 2011
Hay un virus que acompaña desde hace años a millones de hombres y mujeres a lo largo del mundo y que produce estragos de tamaños siderales con grandes costos económicos y humanos: el estrés, señala Andrés Ubierna, presidente de Puerto Managers, Consultoría en Desarrollo Organizacional. En su libro Stress Management, Edward Charlesworth y Ronald Nathan incluyen los resultados de investigaciones realizadas en EEUU y que son reproducidos por Fredy Kofman en Metamanagement.

30 millones de norteamericanos padecen enfermedades cardiovasculares producidas por hábitos y estrés. Cada año, un millón de norteamericanos sufren un ataque al corazón. Además, 25 millones padecen de alta presión arterial. Otros 12 millones padecen de alcoholismo.

5.000 millones de dosis de tranquilizantes se prescriben cada año; también 3.000 millones de anfetaminas y 5.000 millones de barbitúricos.

U$S 700 millones se gastan por año para reclutar reemplazos para ejecutivos con enfermedades cardiovasculares.

U$S 19.400 millones por año se pierden en las empresas debido a muertes prematuras y U$S 15.600 millones debido al alcoholismo.

U$S 15.000 millones por año se pierden en las empresas debido al ausentismo relacionado con el estrés.

El estrés impacta a la sociedad en su conjunto, no sólo a las organizaciones empresarias. Pero esta enfermedad tiene cura, dice Ubierna. Este es un virus que requiere un tratamiento multiestratégico. Por un lado, revisar los factores externos que contribuyen al estrés y ver si es posible modificar algunos de ellos (traslados, horarios, iluminación, sonidos o colores). Por el otro, podemos encarar una serie de estrategias que sólo dependen de cada uno. Una de ellas consiste en desarrollar lo que Herbert Benson, fundador de la Mind Body Clinic de la Universidad de Hardvard, denomina respuesta de relajación a una situación estresante. Las estrategias endógenas incluyen la alimentación, el descanso, el ejercicio y la meditación, acota el experto (su blog es http://andresubierna.com). "Nuestro cuerpo no es capaz de distinguir si las imagenes que habitan nuestra mente son reflejos de acontecimientos externos o producto de la imaginación. Esto lo podemos emplear a favor de nuestro bienestar", indica Ubierna.

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