Murió Lucien Freud, el retratista que desnudó el alma humana

El pintor, de 88 años, había nacido en Berlín pero vivía en Londres. Era uno de los artistas contemporáneos más famosos y caros.

22 Julio 2011
LONDRES.- El pintor británico Lucian Freud, uno de los más celebrados y caros artistas contemporáneos, murió a los 88 años en su casa de Londres.

La agente de arte Diana Rawstron indicó que Freud falleció pacíficamente anoche. Su marchante neoyorquino, William Acquavella, dijo a la BBC que el artista estaba enfermo desde hacía tiempo.

Nacido en Berlín, era nieto del "padre del psicoanálisis" Sigmund Freud. En 1933, el año de la llegada de los nazis al poder, emigró junto a su familia hacia Reino Unido. El pintor era ciudadano británico desde 1939.

Los críticos lo han descrito como uno de los artistas contemporáneos más importantes y "el pintor poseído por la carne". Sus pinturas alcanzaron precios millonarios en las subastas.

Usuales eran también algunas comparaciones con su célebre pariente: mientras Sigmund Freud bajaba a las profundidades del alma, Lucien Freud la exhibía. Bolsas de grasa, arrugas, venas marcadas bajo la piel pálida o los pechos caídos son algunos de los rasgos que le gustaba reflejar al pintor en sus cuadros.

"Deseo que mis retratos sean la gente misma, no sólo su apariencia exterior", dijo alguna vez.

Rara vez buscaba a gente conocida por su atractivo físico para sus desnudos. Las modelos Kate Moss o Jerry Hall, ex esposa del músico Mick Jagger, fueron excepciones. Sus motivos preferidos eran familiares o amigos, que debían posar durante horas para él.

El mes pasado, su obra "Woman Smiling, 1958-59" fue vendida por 4,7 millones de libras (7,6 millones de dólares). En tanto, un autorretrato con un ojo morado, consecuencia de una disputa con un taxista, se remató el año pasado en más de 2,8 millones de libras (más de 4,5 millones de dólares).

El director de la renombrada Tate Gallery, Nicholas Serota, consideró: "La vivacidad de sus desnudos, la intensidad de sus naturalezas muertas y la presencia de sus retratos de amigos y miembros de su familia le garantizan a Freud un lugar único en el panteón del arte de fines del siglo XX".

Varias veces, sus manos de artista se convirtieron en puños para el combate."No es que me gustara pelear; la gente realmente me decía cosas que según mi opinión sólo podían ser respondidas a golpes", explicó entonces.

Permaneció fiel a su estilo durante los últimos 40 años, y sobre todo a su sujeto, el desnudo crudo de la carne. "Mi modalidad de pintar puede desatar una sensación de malestar, así como a veces la vida genera disgusto", sostenía Freud, quien deseaba que las formas influyeran en sus sentimientos y no los sentimientos en sus formas. (DPA-Télam)

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