21 Julio 2011 Seguir en 
"El humor gráfico es el hijo conflictivo de los medios. El que hace la mueca en la foto familiar, el que dice lo que no corresponde, el que da la nota. Cuando llegan las visitas no tiene el peso de opinión de sus hermanos, los artículos periodísticos. Tampoco marca la línea de opinión familiar, como sus padres, los editoriales. Sin embargo la familia no está completa si falta en el cuadro la viñeta de humor". De este modo resume Bernardo Erlich su concepto sobre el humor gráfico en el texto de la muestra que reúne trabajos de siete autores tucumanos: Villá, Sejo, Blumenkrantz, Sirgo, Calliera, Vides Almonacid y Erlich. La exposición se habilitará hoy en la sala Linares (San Martín 251).
"El hilo rector era una selección histórica de ayer a hoy de dibujantes que publicaron sus viñetas o tiras: los que vinieron de afuera e hicieron su obra acá, los que desde acá retrataron al medio, los que desde acá dibujamos hacia afuera, y el caso de Blumenkrantz, que desde afuera dibuja para afuera, y cómo campea en esos trabajos la mirada de un tucumano, por nacimiento o elección", señaló Erlich, responsable de la curaduría.
"El humor gráfico es la mirada que dice que el rey está desnudo, que las baldosas están flojas y salpican, que el orador se ha venido sin afeitar, que a la realidad se le ven las costuras del vestido -agregó-. En el lápiz del humorista está la impunidad de decir lo que a otros lápices les cuesta tanto. Y lo dice dos veces: con el dibujo y con el texto. Por eso, cuando da en el blanco el lector agradece el doble".
"El hilo rector era una selección histórica de ayer a hoy de dibujantes que publicaron sus viñetas o tiras: los que vinieron de afuera e hicieron su obra acá, los que desde acá retrataron al medio, los que desde acá dibujamos hacia afuera, y el caso de Blumenkrantz, que desde afuera dibuja para afuera, y cómo campea en esos trabajos la mirada de un tucumano, por nacimiento o elección", señaló Erlich, responsable de la curaduría.
"El humor gráfico es la mirada que dice que el rey está desnudo, que las baldosas están flojas y salpican, que el orador se ha venido sin afeitar, que a la realidad se le ven las costuras del vestido -agregó-. En el lápiz del humorista está la impunidad de decir lo que a otros lápices les cuesta tanto. Y lo dice dos veces: con el dibujo y con el texto. Por eso, cuando da en el blanco el lector agradece el doble".







