Destacable solidaridad

Tanta fue la desidia de las autoridades que un grupo de rugbiers veteranos decidió arreglar un puente peatonal.

04 Julio 2003
En nuestra edición de ayer informamos acerca de la decisión de la agrupación "Old Virgins" (que nuclea a rugbistas veteranos), de efectuar a su costa la reparación del puente peatonal existente en avenida Mate de Luna, a la altura 2.100, en las inmediaciones de la escuela Patricias Argentinas. Declararon que la ilustrativa fotografía que publicamos el miércoles los movió a reunirse y resolver el arreglo, pagado por su peculio. "No se puede creer que haya tanta desidia con algo tan sencillo y tan necesario", dijo el presidente de la agrupación. "Encararemos la obra, porque si intentamos hacer los trámites en la Municipalidad, hasta que se levante el paro y se supere la burocracia, el puente se va a caer", explicó. Se proponen entregarlo listo el próximo 9 de julio. No es la primera vez que los "Old Virgins" muestran de esa manera su conciencia solidaria y su concreto apoyo a requerimientos evidentes de bien público. A ellos se les debe la construcción de un CAPS íntegramente equipado, en la localidad tranqueña de Chuscha, y también han colaborado con el Hospital de Niños y con la Sala Cuna. Como lo consigna nuestra edición, en el caso del puente entraron de inmediato en acción: adquirieron los materiales el miércoles y ayer comenzaron las obras. Repararán el paso, reforzarán su estructura, así como atenderán la pintura y la iluminación. Es su propósito ofrecer a la Municipalidad encargarse de mantenerlo en buen estado.
La actitud de los veteranos rugbistas es sin duda ejemplar. Muestra un compromiso con la ciudad que habitan; compromiso que va más allá de las quejas por todo lo que anda mal, para manifestarse en tareas concretas enderezadas a que, por lo menos, algo empiece a andar bien. Está de más decir que si decisiones como las que elogiamos se multiplicaran, asistiríamos a un sustancial cambio de las condiciones en que se desarrolla hoy la vida de nuestra capital.Pero, más allá de todo eso, la ocasión resulta adecuada para puntualizar lo increíble que resulta la tesitura de inacción total y de indiferencia hacia las necesidades de la población, que desde hace tanto tiempo mantiene la Municipalidad de esta capital, donde habitan más de medio millón de personas. Ha llegado a un extremo de inoperancia que no es capaz de realizar los trabajos más elementales: ni siquiera uno como el que citamos, donde está fuertemente implicada la seguridad de la enorme cantidad de niños que concurre a la escuela Patricias Argentinas. El caso nos trae a la memoria lo que ocurrió con el puente peatonal que existía, antes de la instalación de los semáforos, en la ruta 38, a la altura de El Manantial. Durante años -no meses- fue imposible utilizarlo, por la falta de tablas en la escalera: eso determinó inclusive accidentes mortales en ese punto, sin que la comuna fuera capaz de efectuar un arreglo tan sencillo.
Como lo hemos reiterado en estos últimos tiempos, no puede admitir el vecindario de San Miguel de Tucumán la continuidad de una inacción absoluta de su gobierno municipal, que existe, de acuerdo con lo prescripto por la Constitución, para atender "los intereses morales y materiales" de su jurisdicción. Nuestra ciudad tiene dimensiones demasiado grandes como para que admitamos que su funcionamiento puede seguir librado al capricho de cualquiera o a la marcha natural de las cosas. La modificación de tan increíble criterio reviste un carácter de franca urgencia. Es decir que no se puede aguardar los cuatro meses que faltan todavía para la asunción de las nuevas autoridades.
La Municipalidad de la capital tiene que volver a funcionar en plenitud, para cumplir sus deberes de organización de la vida de esta urbe y de la realización simultánea de las obras públicas que esa vida requiere imprescindiblemente. Es un tema al cual debe dársele la candente prioridad que merece.

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