15 Julio 2011 Seguir en 
Fue una "mano negra" la que los bendijo esa noche y les dio el primer empujón.
Unos meses antes, la noche tucumana -mucho más larga en 1997- había puesto a Tony Molteni, a Colo Vernieri y a Cacho Palomino arriba del mismo escenario. No se conocían ni en figuritas, pero en una zapada de bar no se le dice que no a nadie. Ninguno se olvidará de que ese encuentro espontáneo fue en "La Viena", una panchería en la 25 de Mayo donde hoy venden hamburguesas, y que fue un amor rockero a primera vista.
Pasaron 15 años del flechazo que hizo nacer a Karma Sudaca, la banda tucumana que recorrió casi todo el país en festivales y recitales de todo tamaño y color y que sigue sumando seguidores de ayer y de hoy. El público se renovó, pero el calor sigue siendo el mismo, según Molteni, el vocalista de la agrupación.
Habrá festejos, por supuesto, y el primero de ellos es esta noche, a las 21, en el Teatro Alberdi, en un concierto especial: una parte unplugged, orquesta de cuerdas, invitados, muchos recuerdos y sorpresas. De todos modos, ese es el comienzo, porque hasta diciembre este es el año Karma.
Acostumbrados al pogo, al sudor y al agite adolescente, un teatro lírico debe ser una experiencia extraña. "Esto de los festejos surgió porque un día me subí a un taxi y el tipo me dice: 'vos sos Tony, el de Karma, yo te iba a escuchar cuando era pendejo, pero ahora con los chicos, el laburo, la casa, se complica'... Primero pensé que el tipo me estaba tratando de viejo, pero después me di cuenta de que era una realidad, de que pasó mucho tiempo", reconoce Molteni durante la entrevista con LA GACETA.
- ¿Cuándo sentiste que tenías una banda de verdad?
- Fue muy rápido, porque con los chicos nos llevamos bien desde esa vez en "La Viena". Es más, esa misma noche salió la canción "Mirando el mar", que todavía tocamos. Nos juntamos a ensayar el día siguiente y nos dimos cuenta de que cada uno necesitaba de la música para cosas diferentes y de que cada uno tenía sus propios sueños, aunque todo terminaba confluyendo en un lugar. Ahí me di cuenta de que éramos una banda realmente.
Al poco tiempo se sumó Calavera Maidana en el bajo y quedó la formación intacta hasta nuestros días, con Molteni en voz, Vernieri en guitarra y Palomino en batería. Con el equipo armado se animaron al primer recital en vivo.
- ¿Te acordás dónde fue?
- ¿Cómo? Lo hicimos en un pub que había en la Laprida y San Juan, donde hoy hay una carnicería. El lugar se llamaba "Mr. Black" y nosotros aportamos todo: el mejor sonido, luces... Fueron mi novia y dos personas más creo. No teníamos idea de cómo íbamos a pagar eso y don "Mr. Black" se acercó y nos dijo que le había gustado mucho, que teníamos futuro pero que nos había ido muy mal. Ya lo sabíamos, y él se hizo cargo de todos los gastos.
Esa "mano negra" fue la que les permitió seguir adelante, haciendo recitales en bares, acompañando luchas por los Derechos Humanos y festivales locales. "Hasta que empezamos a ver que teníamos un público fijo, caras que nos seguían a todos lados y entonces nos animamos a más: un recital en el club Independiente, al que habrán ido unas 100 personas, bastante para el momento en el que estábamos", cuenta el músico.
- ¿Cómo fue ese primer gran recital de ustedes solos?
- Ese día se cumplió uno de mis sueños: me di cuenta de que la gente cantaba nuestras canciones, los veía mover la boca y les puse el micrófono. ¡Se sabían la letra! A pesar de que no habíamos grabado nunca... era público que iba siempre.
- ¿Y el primer disco?
- Esa fue otra muestra del apoyo de la gente. Juntamos plata y lo pudimos grabar en un estudio, pero nos quedamos sin una moneda para 'fabricarlo', para materializarlo y sacarlo a la calle. Los fans sabían esto, entonces nos empezaron a comprar el disco anticipadamente, antes de que saliera. Cuando lo tuvimos, iban a retirarlo de la sala de ensayos. Eso fue muy loco y es lo que siempre recordamos cuando las cosas se ponen difíciles.
Según Molteni, estas respuestas de la gente provocaron que Karma dejara de ser de ellos cuatro y que se convirtiera en algo de ellos y del público. Como en la primera edición del Cosquín Rock en la que participaron, en 2002, cuando les tocó abrir el show. "Cuando salimos al escenario vimos que había unos 1.000 tucumanos que arengaban y se armó un pogo monumental en toda la plaza; por lo general, a las bandas soporte no les dan mucha bola, pero la gente se copó", dice el cantante.
Ya llevan cuatro discos de estudio en la calle -el último se llama "Quema"-, un unplugged medio casero y van por el quinto: con ese, grabado en vivo, quieren cerrar el año de festejos por los 15 años de rock. "Total la gente ya canta bastante bien y afina las canciones, así que podemos grabarlo en vivo", se divierte Molteni.
Un gran deseo los llevó a un gran error, pero se recuperaron: el sueño del pibe de firmar con una discográfica les llegó, pero no era el paraíso que imaginaron. "Su lógica es diferente, a ellos les interesa que vendas discos y que cortes tickets; te dicen dónde tocar y dónde no porque no te conviene, y nosotros estamos acostumbrados a tocar en todos lados, con cinco o con miles. Fue complicado terminar ese contrato y volver a grabar un disco independiente, nos llevó tiempo. Pero como decía la Mecha Sosa, 'el músico tiene que estar donde esté el pueblo' y a eso volvimos. Eso queremos".
ROCK EN EL ALBERDI
Karma se presentará esta noche, a las 21. Habrá invitados y sorpresas para los seguidores.







