Un informe de LA GACETA sobre las condiciones de extrema pobreza en un asentamiento del Barrio Tiro Federal publicado hace 10 días los había llenado de ilusiones. Esperaban que el Gobierno los ayudara a dejar sus taperas de plástico y de frío, a que sus hijos comieran regularmente y recibieran atención médica adecuada. Pasaron los días y "no se acercó ningún funcionario; no les importa", dice Carmen Jerez, una de las 45 personas que ayer cortaron un carril de la autopista capital-Famaillá. Hoy el corte se reiterará, desde las 9. "Vinieron del dispensario a censarnos; no los dejamos. Lo hacen para quedar bien; después los chicos van y no los controlan ni les dan leche", agregó. La Policía quiso liberar la ruta: "nos pidieron que nos retiremos, pero nos quedamos. Dijeron que después de la elección nos sacarán a patadas". Tras las inundaciones de febrero, 25 familias se instalaron allí. Jerez armó 32 expedientes pidiendo al Estado casillas, chapas, colchones, colchas, calzado, joggings. No tuvo respuestas.







