Trágico accidente en San Pablo

Una moto atropelló a un joven estudiante.

LA MOTO. La Honda Fan en la que viajaban los amigos de El Manantial. LA GACETA / FOTO DE INES QUINTEROS ORIO
LA MOTO. La Honda Fan en la que viajaban los amigos de El Manantial. LA GACETA / FOTO DE INES QUINTEROS ORIO
12 Julio 2011
Carolina Pérez está afligida por su hijo, Facundo Morales. El chico de 17 años está internado en el Hospital Padilla. En la memoria le quedaron destellos del accidente que sufrió ayer a la madrugada en San Pablo, a bordo de una moto. Y, cada tanto, pregunta por su amigo, Federico Campero (de su misma edad) quien conducía el vehículo. "Todavía no sabe que falleció. Eran compañeros de colegio, y este año egresaban. Todo el tiempo pregunta por él; ya no sé qué decirle", dijo Pérez.

Además, agregó que su hijo ni siquiera recuerda que chocaron a un peatón, Néstor Fabián Barrionuevo (30), quien también murió. "Mi hijo está en shock. No ha perdido el conocimiento, pero habla de una camioneta y de otros chicos que supuestamente estaban con él", relató la mujer. Pérez dijo que Facundo estaba en su casa de El Manantial el domingo a la noche cuando llegó Federico, a bordo de una Honda Fan 125 cc.

"No sé dónde fueron, porque yo justo había salido, pero le pidió permiso a su padre", afirmó Pérez. Los adolescentes fueron hasta San Pablo. Antes de la 1, emprendieron el regreso a casa.

La tragedia se produjo frente al barrio El Portal, sobre una calle paralela a la ruta 301. "Los jóvenes iban de sur a norte en la moto. Por causas que se investigan, chocaron al peatón, Barrionuevo, quien transitaba en idéntico sentido que ellos", dijo el comisario Héctor Figueroa, segundo jefe de Regional Oeste. "Facundo logró levantarse. No perdió el conocimiento, pero estaba mal. Unos amigos lo llevaron primero a la casa de mi hermana; de ahí, a un hospital de San Pablo y luego lo trasladaron hasta aquí", dijo Pérez, en la guardia del Padilla.

Federico y Barrionuevo murieron casi en el acto, según el informe policial. Facundo está estable, pero sufrió muchos golpes. "No le pregunté demasiadas cosas aún. Aparentemente, habían tomado. Al menos, eso es lo que me dijo mi hijo. Pero no sé si estaban alcoholizados", explicó la mujer.

Agentes de la comisaría de San Pablo, a cargo de los comisarios Figueroa y Raúl Ferreira, intervinieron en el caso. "Mi hijo tuvo un Dios aparte. Por la manera en que chocaron, en una zona tan oscura y traicionera... realmente tuvo suerte", finalizó Pérez.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios