En el Teatro San Martín

Las normas de seguridad estipulan que los pasillos deben estar libres, pero en Tucumán eso no parece importar.

02 Julio 2003
Normas internacionales de seguridad, que se reiteran en ordenanzas vigentes en todas las ciudades -incluyendo la nuestra-, prescriben que en los teatros debe dejarse libre el pasillo existente entre las filas de butacas, con el obvio propósito de facilitar la evacuación en el imprevisto caso de un siniestro.
Curiosamente, no parece regir esta disposición en el Teatro San Martín, coliseo que, precisamente por su carácter oficial, debiera respetar celosamente las disposiciones legales. En la función del sábado último, en la cual la sala se presentaba absolutamente colmada, para aumentar su capacidad se habían colocado sillas a lo largo de todo el corredor divisorio de butacas, lo que bloqueaba el paso.
No puede aceptarse un criterio de tal naturaleza que, repetimos, vulnera normativas de seguridad, además de las molestias que representa para el resto de los espectadores. La Municipalidad debiera actuar ante estas infracciones. Cabe apuntar, además, la curiosidad de que estaba encendida la calefacción, lo que acentuaba en la sala ese clima de pesadez y humedad que caracteriza a nuestro invierno durante los días que lleva de vigencia.

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