Todo pasa, suele decir Julio Grondona cada vez que enfrenta un problema. Todo cambia, se puede decir sobre los avances tecnológicos que obligan a los periodistas a actualizarse no sólo desde el punto de vista informativo, sino también para conocer las nuevas herramientas con las que cuentan para desarrollar su trabajo. La gran transformación del fútbol argentino se produjo en 1986. Ese año, se encaró la reestructuración de las competencias y se creó lo que hoy es la B Nacional. El primer representante tucumano fue Atlético Concepción. En esa época, el celular sólo podía imaginarse en una serie de ciencia ficción y los teléfonos fijos no abundaban. Transmitir un partido desde el estadio "José María Paz" era toda una odisea. Los periodistas caminaban varias cuadras hasta la casa del dirigente que prestaba el teléfono y de esa forma poder cumplir con su labor. Hoy, los enviados especiales de LA GACETA que cubrirán la Copa América solicitan que en sus equipajes se incluyan notebooks y el teléfono móvil (el celular ya es moda antigua) para poder trabajar. "Hay que twittear desde la cancha", advierten. También precisan que todo será más sencillo si en el estadio o salas de conferencia hay wi-fi. Ahora hay que informar en tiempo real. Ninguno se imagina tener que caminar más de cinco metros para enviar sus informes. Tiene razón Don Julio. En el fútbol todo pasa. Y en la vida, todo cambia.







