04 Julio 2011 Seguir en 
Es difícil resistir una sonrisa cuando ella está, incluso cuando reta. La abuela "Pocha", la mujer que el viernes fue testigo del ataque que sufrió su nieto, transmite optimismo, aún cuando ella se angustia al pensar lo que pudo pasarle a Gabriel Castillo, el comerciante que fue herido de tres disparos en un asalto. "Yo le pegaba al delincuente en la espalda con mi bastón para que lo dejara. Se hubieran llevado todo y no hubiesen herido a mi nieto", contó.
NOTICIAS RELACIONADAS








