Quedó en la nada la pesquisa sobre una explosión

Sólo los vecinos ayudaron a la familia de Leandro Vera, el niño que perdió su mano derecha al estallarle un petardo que halló en la escuela.

UN AUTENTICO OPTIMISTA. Leandro ya quiere volver a la escuela.
UN AUTENTICO OPTIMISTA. Leandro ya quiere volver a la escuela.
01 Julio 2003
Leandro Vera no quiere hablar del accidente. Prefiere jugar a las cartas o al fútbol con sus amigos. Sin embargo, es consciente de que su vida ya no será la misma luego de que, un mes atrás, una bomba de estruendo le amputó completamente dos dedos y parcialmente otros tres de su mano derecha. "Los médicos quieren sacarme el dedo gordo del pie para ponerlo en mi mano, pero yo no quiero", dice el pequeño con una madurez que asombra.
"No se queda quieto ni un segundo y tenemos que controlarlo porque no debe ni siquiera golpearse la herida", dice su madre, Camelia Iris Pérez. Leandro conversa con los médicos como si fuera un adulto. "En este mes, mi hijo aprendió de medicina tanto como nosotros. El me dice cuándo debe tomar un remedio y para qué se lo recetan", agrega.
Sin embargo, el chico no ha podido volver a su escuela de Villa Mariano Moreno. Fue allí donde -el 28 de mayo- Leandro encontró la bomba de estruendo sin explotar que había caído en la huerta y se la llevó a su casa, donde un amigo le prendió fuego. El chico levantó la bomba con la mecha encendida y el artefacto le explotó en la mano. Se supone que el artefacto podría haber quedado tirado después de los comicios del domingo anterior al accidente. La escuela también estuvo afectada a las elecciones de anteayer.
"Nadie nos ha dado explicaciones. Es más: las autoridades del establecimiento dudan de lo que mi hijo dice y creen que inventamos todo para sacar un rédito económico", señaló el padre de Leandro, Carlos Alberto Vera. Ni siquiera el Ministerio de Asuntos Sociales ha dado una respuesta a la familia. "Creo que todos nos han olvidado", agrega con resignación el padre, quien está desocupado y de vez en cuando hace algunas changas.

Colecta vecinal
Los que no olvidaron a los Vera son sus vecinos, quienes hicieron una colecta y hasta organizaron un festival para sacar fondos que sirvieron para los gastos de internación y para la recuperación de Leandro. "Nos conmueve mucho la ayuda de nuestros vecinos y amigos. Nuevamente los que no tienen son los primeros que se acercan a colaborar", señala la mamá de Leandro.

Tres meses en casa
Mientras tanto, el pequeño de 9 años, que no pierde la sonrisa, sigue soñando con volver a la escuela. "No quiero quedar de grado", dice. Y de inmediato mira a su padre como para pedirle una definición. Pero la realidad es cruda. "Los médicos dicen que tendrá que estar por lo menos tres meses en casa. Jugar con sus compañeros puede ser muy peligroso para la recuperación de su mano", manifestó Carlos Vera.
En este sentido, dijo que están realizando los trámites necesarios en el Ministerio de Educación para conseguir que una maestra concurra a la casa para darle clases particulares a Leandro. "Tendrían que tomarle lecciones orales hasta que Leandro aprenda a escribir con la mano izquierda", dice la mamá. Las noticias médicas son alentadoras. "Tuvo una recuperación asombrosa. Se daba cuenta de que tenía que descansar para que los huesos puedan crecerle un poco", cuenta la madre. El sábado le quitaron los clavos y le dejaron el yeso. Después vendrá la rehabilitación. "Nos dijeron que podríamos someterlo a una cirugía para implantarle el dedo gordo del pie en la mano. Pero aún no queremos recurrir a eso porque hay un 40% de éxito. Si las cosas no salen bien, se quedará sin el pulgar y sin el dedo gordo del pie", manifestó el padre.
De cualquier modo, Leandro se las ingenia para llevar una vida lo más normal posible. "Mis amigos vienen a casa a jugar y nos divertimos a lo grande", finaliza.

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