FR en un tobogán

Alperovich hizo historia en el PJ y los Bussi tambalean.

01 Julio 2003
José Alperovich está en condiciones de ser amo y señor de la provincia. Los más de 260.000 votos que cosechó confirman que hizo una elección histórica, algo que ni los líderes de mayor historia y raigambre peronista pudieron lograr.
Los cientos de sublemas que prohijó el peronismo fueron fundamentales y exhibieron fidelidad con el gobernador electo, ya que no cortaron boletas como se presagiaba.
La simbiótica relación que tiene Alperovich con Julio Miranda rindió sus frutos. Ninguno de los dos le falló al otro y hoy ambos han resultado ganadores.
Alperovich consiguió lo que ningún otro al tener la abrumadora cifra de 25 legisladores propios. La Ley de Lemas le dio ese regalo. Por eso será muy difícil que esta Cámara pueda llegar a eliminar ese sistema electoral, aunque varios de los que llegaron prometieron hacerlo, incluso el mismo Alperovich, quien lanzó el compromiso el domingo a las 10.30 luego de votar.
Mucho más que su antecesor, Alperovich podrá ser un verdadero emperador de Tucumán. Miranda peleaba y seducía de mil maneras a todos para que se cumpla su voluntad; para el ex legislador radical prácticamente eso no será necesario.
Algunos nubarrones pueden asomarse. Agosto puede ser la fecha de algunos problemas. En ese mes se piensa hacer los comicios internos para elegir autoridades partidarias y candidatos a diputados y senadores del PJ. Después de los comicios, varios se sienten con derecho. Allí se anotan José Alberto Cúneo Vergés, Germán Alfaro, José Orellana y Sisto Terán, quien no tuvo el gran desempeño que él prometía. Todos ellos provocarán algunas fisuras en la hegemonía que hoy, a 24 horas de su glorioso día, supo conseguir Alperovich. Miranda, obviamente, después de este 29 de junio, se siente más fuerte que nunca para intentar regresar al Senado de la Nación.
No hay que descartar que la pelea por la conducción del peronista cuente con dos contendientes de lujo, como son Olijela del Valle Rivas y Osvaldo Cirnigliaro.
La primera volvió a demostrar su espíritu de lucha y su capacidad de trabajar cumpliendo su palabra. El segundo, a juzgar por los resultados, demostró ser un político de fuste, pero apareció alejado de la gente, que le terminó dando menos votos de los esperados.

Luces que se apagan
Los últimos comicios dieron a luz tres liderazgos. A la figura de Alperovich se le suma la de Esteban Jerez, del Frente Unión por Tucumán, quien, seguramente, terminará en el Congreso de la Nación; y la de Gerónimo Vargas Aignasse, quien podría ser intendente, según las proyecciones que hacen los especialistas en números del PJ.
En cambio comienza a extinguirse la llama republicana. El partido que supo ser gobierno en la provincia ha caído en un tobogán. Sólo lo sostiene el general retirado, a quien ya pocas fuerzas le quedan para las lides políticas. Incluso en el caso de que saliera ganador, el municipio podría volverse ingobernable con 11 concejales peronistas y tres de Fuerza Republicana.
Las elecciones nacionales serán una prueba de fuego para su existencia y si el Frente Unión por Tucumán no se desgrana (tiene 11 partidos), Ricardo Bussi puede empezar a pensar en su retiro.
Los que llegaron, tanto a los cargos ejecutivos como a los legislativos, no sólo lo hicieron por la inversión de dinero y de bolsones. Esa fue la herramienta, la moneda de pago, pero también fueron los que más cerca estuvieron de la gente. Fueron los que más trabajaron en los barrios y en los pueblos. Ellos pusieron la cara para prometer y para acercar las dádivas. La gente les respondió. Ahora esperan los proyectos productivos, de salud y de trabajo, que también les prometieron.

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