Sería políticamente incorrecto reconocer que lo hecho en seguridad durante los últimos años no dio buenos resultados. Ni el jefe de Policía ni el Ministerio de Seguridad Ciudadana dirán tremenda verdad. El primero, porque sería echarle tierra a su antecesor y al mismísimo titular del Poder Ejecutivo. El segundo, porque sería aceptar sus propios errores, ya que Mario López Herrera estuvo al frente del área encargada de cuidar a los tucumanos durante la gestión del anterior y del actual líder de la fuerza policial. Aunque no lo digan con palabras, las autoridades del Ministerio de Seguridad están aceptando con hechos que no dieron los resultados previstos ni la Patrulla Urbana ni la Motorizada (sistemas de patrullaje en las urbes). Con esos dos programas, se habían incorporado efectivos y recursos materiales a la fuerza, pero como sistemas de prevención fallaron en lo organizativo, más allá de las buenas cifras de detenciones.
"Equipo que gana no se toca", reza una máxima del fútbol. Si se hubiese ganado en seguridad, no habría sido necesario instrumentar un plan que modifica hasta las entrañas la planificación policial que venía siendo aplicada. Uno de los problemas de los viejos planes -que seguirán vigentes- es que había muchos "capitanes" y poco juego en equipo. Ahora la pelota -y la tarea de prevención- está en manos de los jefes de las comisarías.
"Equipo que gana no se toca", reza una máxima del fútbol. Si se hubiese ganado en seguridad, no habría sido necesario instrumentar un plan que modifica hasta las entrañas la planificación policial que venía siendo aplicada. Uno de los problemas de los viejos planes -que seguirán vigentes- es que había muchos "capitanes" y poco juego en equipo. Ahora la pelota -y la tarea de prevención- está en manos de los jefes de las comisarías.
NOTICIAS RELACIONADAS







