Imaginemos a todos los argentinos, absolutamente a todos, marchando en fila india rumbo al destierro. Los pensemos de a pie, arrastrando valijas, rodeados de hijos, caminando por cientos de kilómetros. Quizás algunos (los menos) van sobre vehículos atiborrados de vestimentas, enseres, algún mueble. Y completemos la imagen con ruido de bombas y de disparos de fondo, con la tragedia pisándole los talones.
Los más de 43,7 millones de desplazados en el mundo (tres millones más que la población de este país), la gran mayoría por conflictos bélicos, deambulan buscando su lugar, con el peso sobre los hombros de haber dejado el hogar quizás para siempre. Para ellos nada será igual. La clásica frase "irse con lo puesto" se encarna en cada uno de ellos. Son sólo lo que tienen consigo. No tuvieron tiempo para más: apenas si pudieron tomar un puñado de ropa y buscar los documentos (si los tienen) antes de correr. Sólo manotearon su vida, pero no había espacio para la esperanza, para la ilusión ni para pensar el futuro. El cansancio de la huida eterna sólo se aplacará cuando vuelvan, si lo hacen, a su terruño. Y en ese momento se darán cuenta de que es empezar todo desde cero, desde las ruinas, desde el dolor más profundo. El drama de los desplazados es de nunca acabar.
Los más de 43,7 millones de desplazados en el mundo (tres millones más que la población de este país), la gran mayoría por conflictos bélicos, deambulan buscando su lugar, con el peso sobre los hombros de haber dejado el hogar quizás para siempre. Para ellos nada será igual. La clásica frase "irse con lo puesto" se encarna en cada uno de ellos. Son sólo lo que tienen consigo. No tuvieron tiempo para más: apenas si pudieron tomar un puñado de ropa y buscar los documentos (si los tienen) antes de correr. Sólo manotearon su vida, pero no había espacio para la esperanza, para la ilusión ni para pensar el futuro. El cansancio de la huida eterna sólo se aplacará cuando vuelvan, si lo hacen, a su terruño. Y en ese momento se darán cuenta de que es empezar todo desde cero, desde las ruinas, desde el dolor más profundo. El drama de los desplazados es de nunca acabar.







