Con tolerancia cero

Termina el ciclo mirandista y se inician las auditorías.

30 Junio 2003
El fin de un ciclo; el comienzo de otro. Los cuatro meses de transición que se abrieron ayer con la elección del gobernador vislumbran que el actual mandatario Julio Miranda sólo podría dedicarse a mantener la paz social. Traducido a los números de las finanzas públicas, eso se interpreta que pagará los sueldos estatales en tiempo y en forma y efectuará un mínimo plan de obras que apuntará a reactivar al sector privado con $ 12 millones ya asignados para estos trabajos.
No habrá cogobierno entre Miranda y su sucesor, José Alperovich. Pero en los hechos, el protagonista del Frente Fundacional no permitirá un incremento en el gasto. En este tiempo de transición no quiere que prosperen millares de nombramientos de punteros que buscan cobijarse bajo las alas del poder. Alperovich es partidario del poder absoluto.
En principio, Miranda tiene razones para pensar que su último tramo de gestión no será tan traumático como los de sus antecesores. La recaudación fiscal federal está por encima de los niveles previstos. Esto tiene incidencia directa en la coparticipación que, a partir de julio, sólo estará afectada en un 57,5% (un promedio de $ 40 millones mensuales). A ello se suma el aumento de la recaudación provincial (un piso de $ 20 millones por mes).
Durante el primer cuatrimestre, el Gobierno acumuló $ 326 millones con los que se pudo controlar el gasto ($ 314 millones, según datos del Ministerio de Economía). El superávit de $ 11,5 millones (se pagó $ 20 millones menos de lo previsto en el Plan de Financiamiento Ordenado por los intereses de la deuda) obtenido en ese período deberá ahora cotejarse con mayo y junio, cuando las erogaciones crecieron por efecto de los comicios.

La mano nacional
Desde la Casa Rosada, el presidente Néstor Kirchner no está dispuesto a hipotecar el futuro de su delfín (Alperovich) condenando al ostracismo a Miranda, cuya exposición pública está prácticamente vedada. Por eso, el Palacio de Hacienda diferirá el pago de casi $ 30 millones de anticipos financieros otorgados entre abril y mayo a Tucumán que ahora vencerían a partir del segundo semestre de 2004.
Es posible que se produzcan bajas en el gabinete provincial para dar paso a nuevos funcionarios que tendrán la misión de concluir ordenadamente la gestión mirandista. Las auditorías serán constantes en cada una de las áreas del Estado. También se tenderán lazos hacia la Legislatura saliente para sancionar leyes clave para la nueva gestión, como por ejemplo las reformas al Código Tributario y el Presupuesto de este año.El nuevo gobernador heredará una provincia sin bonos. A fines de este mes concluye el rescate total de los $ 169 millones que el mirandismo se excedió en emitir a lo largo de cuatro años. Pero deja una materia pendiente que será difícil de aprobar: el restablecimiento de la confianza de los empresarios, industriales, inversores y de la sociedad en general en las acciones de Gobierno.
La Nación, al igual que el Fondo Monetario Internacional, está preocupada por esta situación. A tal punto que, según trascendió en Buenos Aires, no permitirán nuevas suspensiones de los derechos de los acreedores del Estado. Alperovich tendrá que demostrar en los primeros meses de su gestión que la promesa de generar 90.000 puestos de trabajo no caerá en saco roto como sucedió con los 50.000 puestos que prometió Miranda. La sociedad que no votó por el actual senador espera acciones de este que signifiquen un verdadero cambio de rumbo. Alperovich tiene razón en algo. Entre los tucumanos persiste la "tolerancia cero" para los políticos.

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