27 Junio 2011 Seguir en 
La metáfora de Cátulo Castillo del tango "La última curda", cuya música es de Aníbal Troilo, podría aplicarse a varios sectores de San Miguel de Tucumán: "Donde el barro se subleva". Días atrás, nos referíamos al olvido histórico de la calle-avenida Jujuy, uno de los principales accesos a la ciudad y de la zona sur en general, a partir de la avenida Roca.
En el barrio Miguel Lillo, sito a la altura de Jujuy al 3.800, los vecinos se sienten ignorados por los gobiernos de turno. Hace cuatro años que aguardan la finalización de la pavimentación de la William Bliss, entre el 900 y el 1.200. La obra inconclusa permitió el desborde de un zanjón que bordea la Bernabé Aráoz al 3.800, provocando una inundación.
El Barrio Judicial pareciera ser la patria de los malos olores y de los derrames cloacales. En la esquina de Lavaisse y Amado Nervo, los moradores denunciaron hace pocas semanas que allí confluyen dos canales que, con el paso de los años, se convirtieron en cloacas a cielo abierto. Para entrar a las casas de la acera sur de Lavaisse al 700 y al 800 es necesario levantar bien los pies: hay que evitar los tropezones con las defensas que colocaron los vecinos para impedir que el agua que desborda los canales los inunde. En el interior de los acueductos hay un líquido espeso y oscuro que apenas se mueve, y muchísima basura.
"En mi barrio querido/ hay dos primores/ que, aún sin turismo,/ muchos envidian. Dos galanos canales,/ en tierno abrazo, / rodeando las casas/ lo han estrechado./ Y de noche y de día/ su esencia incierta/ destila su perfume malhumorado./ ¡Hasta cuándo! ¡Hasta cuándo!/ cantan las aguas/ cuando los basurales van esquivando./ ¡Hasta cuándo! ¡Hasta cuándo!/ clama el vecino/ esperando la riada que irá a inundarlo", escribió don Javier Astigarraga, un vecino que estremecido por los fétidos vahos urbanos, decidió trasformar en literatura su frustración.
Tampoco tienen suerte los tucumanos que viven a la vera de la autopista de Circunvalación, que va desde el acceso Norte hasta la zona del Mercofrut. El pavimento se halla en mal estado, la basura ejerce un sostenido inquilinato y los asentamientos de casuchas están cada vez más cerca del asfalto, con el riesgo para sus habitantes que atraviesan constantemente la transitada autopista. Un plan desarrollado por Vialidad Nacional prevé la construcción de puentes (por Guatemala y por William Cross), la recuperación de la calzada y un sistema de calles que unirá la ruta con la zona industrial que está entre las vías del tren y Martín Berho. La dirección del Distrito Tucumán informó que ya se llevó a cabo la licitación, pero que las obras aún no fueron adjudicadas.
Si el frente de una casa está con parte del revoque caído y las paredes con leyendas, si en su jardín reinan los yuyos, la basura y las alimañas, nadie tendrá deseos de ingresar en ella. Lo mismo sucede con una ciudad. Si sus principales accesos no están en condiciones, el viajero que llega en vehículo por primera vez a nuestra capital, seguramente pocas ganas tendrá de quedarse; y si regresara luego de unos años, descubriría que la realidad no sólo no ha cambiado sino que ha empeorado.
Si se piensa en el bienestar de los ciudadanos -debe ser la prioridad- y se cree que Tucumán puede progresar turísticamente, se debería poner énfasis en saldar antiguas deudas urbanas y en el mejoramiento de los accesos a la ciudad.







