26 Junio 2011 Seguir en 
Las luces se apagaron. En medio de la oscuridad y el desconcierto se escucharon los golpes, disparos y el grito: "Policía, policía, salgan todos". Luego, las corridas, las puertas cerradas, los cachiporrazos, el miedo.
El relato que hicieron los asistentes a una fiesta privada da cuenta de una situación extremadamente violenta, esta madrugada, cuando un grupo de uniformados derribó un portón de una casa en Chacabuco al 1.200 e ingresó con escudos y palos.
Uno de los invitados a la fiesta contó: "Escuchamos el ruido de botellas rotas, gritos, disparos de balas de goma y la policía que gritaba. Intentamos salir por la puerta principal, pero nos cerraron el paso. Toda la gente se nos vino encima y, en la oscuridad, no sabíamos por dónde ir".
En medio de una gran confusión, se dirigieron a otra salida pero allí se encontraron con un espacio estrecho. "Todos se amontonaron y terminaron derrumbando la puerta. Recibí un cachiporrazo en una pierna y después en la cabeza. En ese momento un amigo me agarró del brazo y me sacó -relató-. Terminamos viendo todo desde la vereda, con miedo de los balazos. Los policías estaban como locos".
No fue el único que recibió golpes. Según contó Juan Rotondo, que también estuvo en la reunión, luego de la represión había varias personas con heridas sangrantes.
"Una de las chicas hizo la denuncia en la comisaría 2º. No le quisieron dar la copia, pero tiene la constancia", aseguró.
Al principio, la Policía argumentó que se trató de un operativo normal. Hoy, el subjefe de la fuerza, Luis Osvaldo Pedraza, indicó que los disturbios fueron iniciados por los asistentes a la fiesta
Rotondo estaba sorprendido por la gran cantidad de policías que intervino en el operativo. "En una sola camioneta del Ipla, iban agentes como para llenar tres vehículos", dijo.
"Fui el último en llegar a la fiesta, cerca de las 4.30. Al rato escuchamos un ruido muy fuerte, y disparos. Habían tirado abajo el portón de atrás de la casa y entraban empujando con los escudos, revoleando las cachiporras, tirando todo a su paso, pisoteando a la gente que se había caído", recordó el hombre.
"Cuando quisimos salir encontramos las puertas cerradas y la policía nos empujaba hacia atrás. La gente, desesperada, levantó una persiana y rompió la parte de abajo de la puerta para salir", añadió.
Ya afuera, él y sus amigos se encontraron con gente aterrada, llena de moretones y heridas con sangre.
Según dijeron, se hicieron denuncias ante la comisaría 2º y se puso al tanto al Observatorio de Derechos Humanos. LA GACETA©
El relato que hicieron los asistentes a una fiesta privada da cuenta de una situación extremadamente violenta, esta madrugada, cuando un grupo de uniformados derribó un portón de una casa en Chacabuco al 1.200 e ingresó con escudos y palos.
Uno de los invitados a la fiesta contó: "Escuchamos el ruido de botellas rotas, gritos, disparos de balas de goma y la policía que gritaba. Intentamos salir por la puerta principal, pero nos cerraron el paso. Toda la gente se nos vino encima y, en la oscuridad, no sabíamos por dónde ir".
En medio de una gran confusión, se dirigieron a otra salida pero allí se encontraron con un espacio estrecho. "Todos se amontonaron y terminaron derrumbando la puerta. Recibí un cachiporrazo en una pierna y después en la cabeza. En ese momento un amigo me agarró del brazo y me sacó -relató-. Terminamos viendo todo desde la vereda, con miedo de los balazos. Los policías estaban como locos".
No fue el único que recibió golpes. Según contó Juan Rotondo, que también estuvo en la reunión, luego de la represión había varias personas con heridas sangrantes.
"Una de las chicas hizo la denuncia en la comisaría 2º. No le quisieron dar la copia, pero tiene la constancia", aseguró.
Al principio, la Policía argumentó que se trató de un operativo normal. Hoy, el subjefe de la fuerza, Luis Osvaldo Pedraza, indicó que los disturbios fueron iniciados por los asistentes a la fiesta
Rotondo estaba sorprendido por la gran cantidad de policías que intervino en el operativo. "En una sola camioneta del Ipla, iban agentes como para llenar tres vehículos", dijo.
"Fui el último en llegar a la fiesta, cerca de las 4.30. Al rato escuchamos un ruido muy fuerte, y disparos. Habían tirado abajo el portón de atrás de la casa y entraban empujando con los escudos, revoleando las cachiporras, tirando todo a su paso, pisoteando a la gente que se había caído", recordó el hombre.
"Cuando quisimos salir encontramos las puertas cerradas y la policía nos empujaba hacia atrás. La gente, desesperada, levantó una persiana y rompió la parte de abajo de la puerta para salir", añadió.
Ya afuera, él y sus amigos se encontraron con gente aterrada, llena de moretones y heridas con sangre.
Según dijeron, se hicieron denuncias ante la comisaría 2º y se puso al tanto al Observatorio de Derechos Humanos. LA GACETA©







