25 Junio 2011 Seguir en 
En Europa las acciones cayeron en las bolsas durante ocho semanas consecutivas porque la incertidumbre sobre la deuda de Grecia y de varios países con riesgo se mantuvo, y en Wall Street los activos también cedieron. Los griegos son 11,3 millones de personas que deben 481.500 millones de euros -alrededor de 43.000 por habitante- a sus propios vecinos y socios de la Comunidad Europea. Tras 15 años de crecimiento, entraron en recesión en 2009.
En Estados Unidos, los datos no son mejores y la volatilidad es una constante, los bonos de tesorería a 10 años -una vieja alternativa de inversión que entre 1998 y 2001 rendía el 5,5% anual- ahora rinden 2,91% anual, mientras el índice de precios al consumidor subió 3,6% en el interanual a mayo y la emisión de dólares también creció.
Por el alza de los alimentos, el barril de petróleo, el algodón o la inflación importada -desde China- estos datos muestran que en Europa y el país del norte los costos ya superan a los beneficios esperados. Cuando las recuperaciones son débiles -aun en países del primer mundo- no hay piso ni mucho menos colchón para soportar una inflación del crédito, como no se recuerda. Las alternativas son que un desordenado default griego extienda su contagio o no a otros países europeos y que EEUU se dirija hacia el final de ciclo del exceso especulativo.
En la Argentina, en tanto, fue una semana corta y volátil donde el mercado no se entusiasmó con el anuncio de la reelección presidencial, pero la Bolsa local -por su bajo volumen de negocios- tampoco es el reflejo de la mejor percepción de la economía, atento que los inversores han optado por proteger sus ahorros en otras alternativas de mejor rentabilidad.
A los mercados si los entusiasma los liderazgos confiables que defiendan instituciones y puedan asegurar un porvenir.
En Estados Unidos, los datos no son mejores y la volatilidad es una constante, los bonos de tesorería a 10 años -una vieja alternativa de inversión que entre 1998 y 2001 rendía el 5,5% anual- ahora rinden 2,91% anual, mientras el índice de precios al consumidor subió 3,6% en el interanual a mayo y la emisión de dólares también creció.
Por el alza de los alimentos, el barril de petróleo, el algodón o la inflación importada -desde China- estos datos muestran que en Europa y el país del norte los costos ya superan a los beneficios esperados. Cuando las recuperaciones son débiles -aun en países del primer mundo- no hay piso ni mucho menos colchón para soportar una inflación del crédito, como no se recuerda. Las alternativas son que un desordenado default griego extienda su contagio o no a otros países europeos y que EEUU se dirija hacia el final de ciclo del exceso especulativo.
En la Argentina, en tanto, fue una semana corta y volátil donde el mercado no se entusiasmó con el anuncio de la reelección presidencial, pero la Bolsa local -por su bajo volumen de negocios- tampoco es el reflejo de la mejor percepción de la economía, atento que los inversores han optado por proteger sus ahorros en otras alternativas de mejor rentabilidad.
A los mercados si los entusiasma los liderazgos confiables que defiendan instituciones y puedan asegurar un porvenir.







