Una joven explotada genera $ 10.000 al mes

Las organizaciones dedicadas a captar mujeres se concentran en una franja etaria que va desde los ocho a los 25 años. Utilizan la redes sociales y los mensajes de texto en cadena para obtener información de sus posibles víctimas. Los captores, suelen ganarse la confianza de las niñas y las adolescentes aconsejándolas sobre problemas familiares y amorosos.

UN CASO EMBLEMÁTICO. El rostro de Marita Verón se repite cada vez que se realiza una marcha contra la trata de personas. La joven fue raptada en 2002. LA GACETA / ARCHIVO
UN CASO EMBLEMÁTICO. El rostro de "Marita" Verón se repite cada vez que se realiza una marcha contra la trata de personas. La joven fue raptada en 2002. LA GACETA / ARCHIVO
22 Junio 2011
¿Qué precio tiene una mujer? Para cualquier persona sería sencillo responder esta pregunta: ninguno, como la vida de cualquier ser humano. Sin embargo, para las redes de trata la valoración es distinta y responde -tristemente- a cuestiones monetarias. Según datos aportados por abogados de la Fundación María de los Ángeles, cuando los secuestradores venden una mujer, pueden recibir en mano hasta $ 20.000 en efectivo. Aunque destacaron que este monto puede subir si las exigencias del cliente son mayores. Además, cuando una mujer captada es forzada a ejercer la prostitución, puede proveer un ingreso promedio de $ 10.000 mensuales. En definitiva, es un negocio muy rentable para los delincuentes.
"Quienes se dedican a formar redes destinadas a la trata de personas cosifican a la mujer. Es decir que la tratan como si fuera un objeto al que se le puede poner un valor monetario", explicó María Belén Lembo, abogada de la Fundación María de los Ángeles.
En este sentido, hay aspectos que los delincuentes siempre tienen en cuenta para escoger a una víctima. Los más importantes son: conocer su edad, saber si la mujer todavía es virgen y averiguar si ya fue madre. Conseguir esta información requiere de un trabajo coordinado que se realiza por medio de un seguimiento continuo a la víctima, mediante el cual determinan su perfil y su rutina.
Cuando se completa el seguimiento se procede al secuestro. Una vez cerrado el ciclo, la mujer comienza a producir ganancias ilegales para la organización.
"Las redes de trata tienen un ordenamiento coordinado que se sostiene sobre tres etapas claramente diferenciadas: la captación, el traslado y el recibimiento para explotación", precisó Lembo. 
La captación puede llevar varios meses de planificación y la herramienta fundamental de este período es el seguimiento. En este tiempo, los delincuentes consiguen ganarse la confianza de las víctimas. "Quienes se ocupan del seguimiento son especialistas en descubrir los puntos vulnerables de una persona. Realizan un trabajo minucioso en el que aconsejan a sus víctimas. Los temas en los que más se interesan son los problemas familiares y amorosos. Son amables y están dispuestos a escuchar", concluyó Lembo.
Una vez que el delincuente logró su objetivo, comienza a realizar peticiones en las que se pueden incluir la solicitud de fotos o citas. Según los especialistas, la franja etaria en la que se concentran los captores va desde los 8 a los 25 años. "Para las redes de prostitución la 'vida útil' de una mujer no supera ese período. Cuando son más grandes comienzan a devaluarse. En la fundación, la persona más grande que realizó una denuncia tenía 28 años. Sin embargo, esto no quiere decir que los secuestros de personas mayores no ocurran. Sólo demuestra que los clientes de la prostitución prefieren que las mujeres no tengan una edad avanzada", indicó María Rosa Ponce, otra de las abogadas de la Fundación María de los Ángeles. El traslado de la víctima suele ser rápido. Por lo general, ocurre en la vía pública por medio de un secuestro o por el uso de engaños para llevar a las mujeres hacia un punto clave en donde se la rapta. El recibimiento de las víctimas se realiza en lugares que están habilitados como bares, billares o rubros similares. "Los locales que se utilizan para ejercer la prostitución están habilitados por organismos oficiales. Por lo tanto, se sabe dónde funcionan. Por tal motivo, se deberían realizar controles permanentes para evitar el cautiverio de mujeres que son obligadas a prostituirse. Cuando una persona mayor ejerce la prostitución como medio de vida no es penada. Pero cuando se la obliga, la Ley entiende que se está cometiendo un delito. En el caso de los menores, con o sin consentimiento, se considera que hay delito", explicó Ponce.
Las niñas y las adolescentes son el objetivo principal de las redes de trata. Y para captarlas, no escatiman ni tiempo ni recursos.

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