21 Junio 2011 Seguir en 

El termómetro baja un poco y ellas no tardan en llegar. A los médicos no les gusta hablar de conexiones directas entre el frío y las infecciones respiratorias. Pero que las hay, las hay. Estas enfermedades no discriminan entre grandes y chicos, aunque sí afectan más a los pequeños. En esta época generan más del 80% de las consultas en menores de 5 años y son la quinta causa de ingreso hospitalario en la población general.
Por estos días algunas infecciones respiratorias se encuentran en plena epidemia, como por ejemplo la bronquiolitis, que afecta a los menores de dos años. Los médicos no descartan que con la llegada del invierno, que comienza mañana, se desmoronen aún más las temperaturas y que esto genere un pico de otras enfermedades como neumonías, bronquitis, anginas, laringitis y gripe, entre otras. Las consultas por fiebre, tos y mocos se multiplican en los consultorios, especialmente en los pediátricos y de adultos mayores.
Aunque puedan parecer inevitables, no lo son. Quizás la simpleza de los métodos de prevención sea lo que al final de cuentas haga más difícil frenar las epidemias. No encerrarse, abrigarse bien y una higiene correcta son las claves para mantener a raya a estos males, describieron la neumonóloga Nora Vázquez de Argiró y Ernesto Ways, jefe de la división salud respiratoria del Ministerio de Salud. Los especialistas fueron consultados por LA GACETA para conocer cómo enfrentar y prevenir las enfermedades propias de la época.
Empecemos por lo básico: los expertos aclararon que las enfermedades respiratorias suelen ser de origen bacteriano, viral o alérgico y afectan las vías altas, por encima de la laringe (nariz, oído, garganta, faringe, amígdalas) o bien la parte baja o inferior, como la traquea, los bronquios y los pulmones. Las infecciones altas suelen ser más leves y las bajas, en cambio, pueden derivar en alguna complicación.
Hecha esta distinción, los médicos comentaron una situación muy común de estos días: confundir un resfrío con gripe, patología que todavía no se registró en la provincia. Es muy común escuchar que alguien diga "estoy engripado". Sin embargo, lo que probablemente tengan esas personas es un simple resfrío. A nivel popular, gripe y resfrío se utilizan en forma indistinta para nombrar toda enfermedad que se manifiesta con tos, secreción nasal o fiebre. Pero no son lo mismo. Es muy importante no confundirlas, ya que tanto la causa, los síntomas, la intensidad y las complicaciones de ambas enfermedades son diferentes, así como también lo son su prevención y tratamiento.
Cuestión de tiempo
En general, describieron los médicos, en la gripe los síntomas son más intensos: fiebre alta, dolores corporales, cansancio extremo y tos seca. Los resfríos tienden a desarrollarse en forma gradual, y la gripe aparece en forma repentina. Los primeros son más leves y los síntomas se centran en la congestión nasal que causa molestias para respirar. La gripe puede generar complicaciones severas. A diferencia del resfrío, se previene con una vacuna. Otra de las diferencias entre ambas afecciones es su duración: un enfermo de gripe puede tardar hasta dos semanas en recuperar su ritmo de vida habitual, mientras que para el resfrío la recuperación se alcanza en menor tiempo.
"Es importante que la gente sepa que enfermedades como resfrío y gripe no se tratan con antibióticos porque no son causadas por bacterias, sino por virus", señaló. Las medidas que se pueden tomar es para aliviar los síntomas, pero no se curan. Los que más cuidado tienen que tener en invierno, según la médica, son los pequeños y todos aquellos que tienen afectados sus pulmones por el consumo de tabaco porque son los más predispuestos a sufrir complicaciones en caso de pescarse algún virus o bacteria.
Por estos días algunas infecciones respiratorias se encuentran en plena epidemia, como por ejemplo la bronquiolitis, que afecta a los menores de dos años. Los médicos no descartan que con la llegada del invierno, que comienza mañana, se desmoronen aún más las temperaturas y que esto genere un pico de otras enfermedades como neumonías, bronquitis, anginas, laringitis y gripe, entre otras. Las consultas por fiebre, tos y mocos se multiplican en los consultorios, especialmente en los pediátricos y de adultos mayores.
Aunque puedan parecer inevitables, no lo son. Quizás la simpleza de los métodos de prevención sea lo que al final de cuentas haga más difícil frenar las epidemias. No encerrarse, abrigarse bien y una higiene correcta son las claves para mantener a raya a estos males, describieron la neumonóloga Nora Vázquez de Argiró y Ernesto Ways, jefe de la división salud respiratoria del Ministerio de Salud. Los especialistas fueron consultados por LA GACETA para conocer cómo enfrentar y prevenir las enfermedades propias de la época.
Empecemos por lo básico: los expertos aclararon que las enfermedades respiratorias suelen ser de origen bacteriano, viral o alérgico y afectan las vías altas, por encima de la laringe (nariz, oído, garganta, faringe, amígdalas) o bien la parte baja o inferior, como la traquea, los bronquios y los pulmones. Las infecciones altas suelen ser más leves y las bajas, en cambio, pueden derivar en alguna complicación.
Hecha esta distinción, los médicos comentaron una situación muy común de estos días: confundir un resfrío con gripe, patología que todavía no se registró en la provincia. Es muy común escuchar que alguien diga "estoy engripado". Sin embargo, lo que probablemente tengan esas personas es un simple resfrío. A nivel popular, gripe y resfrío se utilizan en forma indistinta para nombrar toda enfermedad que se manifiesta con tos, secreción nasal o fiebre. Pero no son lo mismo. Es muy importante no confundirlas, ya que tanto la causa, los síntomas, la intensidad y las complicaciones de ambas enfermedades son diferentes, así como también lo son su prevención y tratamiento.
Cuestión de tiempo
En general, describieron los médicos, en la gripe los síntomas son más intensos: fiebre alta, dolores corporales, cansancio extremo y tos seca. Los resfríos tienden a desarrollarse en forma gradual, y la gripe aparece en forma repentina. Los primeros son más leves y los síntomas se centran en la congestión nasal que causa molestias para respirar. La gripe puede generar complicaciones severas. A diferencia del resfrío, se previene con una vacuna. Otra de las diferencias entre ambas afecciones es su duración: un enfermo de gripe puede tardar hasta dos semanas en recuperar su ritmo de vida habitual, mientras que para el resfrío la recuperación se alcanza en menor tiempo.
"Es importante que la gente sepa que enfermedades como resfrío y gripe no se tratan con antibióticos porque no son causadas por bacterias, sino por virus", señaló. Las medidas que se pueden tomar es para aliviar los síntomas, pero no se curan. Los que más cuidado tienen que tener en invierno, según la médica, son los pequeños y todos aquellos que tienen afectados sus pulmones por el consumo de tabaco porque son los más predispuestos a sufrir complicaciones en caso de pescarse algún virus o bacteria.
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