El abigeato bajó, pero las pérdidas aún son altas

Desde que se trabaja con fiscalías específicas para anticuatrerismo, los expertos aseguran que el robo de ganado disminuyó en un 60%. La prevención es la clave, reclaman los productores. Una vaca que podía alcanzar los $ 150.000 fue vendida como asado.

19 Junio 2011
"RP-1372" era el número con el que se designaba a una vaca de raza Bradford, de alto valor genético. Era cría del toro australiano "Grand Slam", que pertenecía a una de las tres mejores razas reproductoras del mundo. En síntesis, la "joya" de la estancia del productor Antonio Ibarreche, ubicada en Los Puestos, Leales. "Era una vaca única en su clase, porque aquella clase de toros ya no existe. No hay manera de reproducir esta especie. Pero una madrugada, de sólo estar, perdimos 30 años de trabajo", reclamó Ibarreche.

El 16 de marzo de 2010, tres hombres ingresaron a la finca del productor. Sustrajeron a "RP-1372", la faenaron y la vendieron en carnicerías de la zona. "A causa del robo tuvimos que cortar el programa de reproducción. Todo nuestro trabajo de años se tiró a la basura. ¿Para qué? Para que los ladrones vendan carne para asado en mal estado", dijo, molesto, Ibarreche.

Los expertos indicaron que el cuatrerismo es un delito que tiene sus propias características. La principal es que hay un entramado que va desde el ladrón de vacas y caballos, pasando por el distribuidor y el vendedor final de la mercadería.

Más allá de las grandes pérdidas que produce cada año, las fuentes consultadas coincidieron en que, desde la designación de las Fiscalías de Instrucción para la investigación específica de estos delitos, en diciembre de 2004, el abigeato disminuyó un 60% en Tucumán.

"Actualmente el cuatrerismo está controlado. La Justicia actúa cuando los delitos ya se consumaron. Desde que comenzamos a intervenir, la mayoría de los hechos denunciados fueron resueltos. Sin embargo, lo más importante es trabajar en la prevención", afirmó Guillermo Herrera, titular de la Fiscalía X del Centro Judicial Capital y a cargo de estas pesquisas. En el Centro Judicial Concepción, el encargado es el fiscal Edgardo Sánchez; en Monteros, la fiscala Mónica García de Targa y el fiscal Jorge Carrasco.

Herrera remarcó la importancia de que se destine mayores fondos los equipos policiales que patrullan los campos. "Una queja frecuente del productor es que la Policía no cuenta con el equipamiento necesario para realizar su trabajo. Además, en algunas ocasiones ni siquiera cuentan con el combustible para cumplir su tarea. El patrullaje es esencial para la prevención del delito", agregó. "La única manera de conseguir un mayor control sobre esto es la creación de un programa que incluya a todas las partes que intervienen. Además, tanto los municipios como los organismos reguladores de la actividad deberían hacer controles con mayor rigurosidad frecuencia y rigurosidad", dijo el fiscal.

Pedido
Justamente, y más allá de la baja en el delito, lo que reclaman los productores es más prevención. "Es muy difícil erradicar este delito, pero necesitamos que la Policía pueda controlarlo, de modo que la inversión de los productores se mantenga a resguardo, y que no se vean obligados a dejar de invertir o incluso retirarse de la actividad", apuntó el productor Felipe Goizueta.

Además, destacó que el accionar de los cuatreros puede llegar a ocasionar tragedias viales. "Estos ladrones cortan los alambrados para llevarse los animales. Muchas de las estancias dedicadas a la cría de ganado están cerca de la ruta, y muchas veces los animales se escapan por los huecos que quedan en el alambrado. Esto es un peligro latente", indicó Goizueta.

Mientras tanto, la Dirección General de Delitos Rurales y Ecológicos, a cargo del comisario José Luis Salas, continúa con los operativos. El miércoles, un equipo patrullaba por caminos internos de Choromoro, Trancas, cuando interceptó un auto que tenía enganchado un carro. Allí, había más de 200 kilogramos de carne de vaca.

El conductor dijo que le había comprado la mercadería a un vecino, pero no tenía papeles. Por lo tanto, la carne se decomisó.

Al igual que pasó con "RP-1372", la vaca había sido ultimada por cuchillos de cuatreros. Claro que la primera podía alcanzar el valor de $ 150.000. Y acabó siendo el asado más caro del mundo.

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