El fantasma de un violador sacude la zona de Campo Norte

Una niña de nueve años está internada, tras haber sido aparentemente drogada por un desconocido, que habría raptado a otra criatura. "No sé qué le habrá dicho para engañarla, pero cuando la encontramos, uno de sus bolsillos estaba lleno de monedas", dijo la mamá de la pequeña. En un matorral.

18 Junio 2011
Quiere ir al baño. Pero el soporte del suero es pesado y necesita que su madre la ayude. Es morena, delgada y de contextura pequeña. Tiene nueve años. Minutos antes de que su delicada figura se apoyara en el marco de la puerta de la sala 6 del Hospital de Niños, pintaba los dibujos de un libro que las enfermeras le regalaron. El informe médico indica que se recupera bien, y que hoy podría ser dada de alta. Pero ella tiene miedo. Y cuando recuerda lo que vivió, llora.

M. es la madre de la menor que intentaron raptar el jueves, alrededor de las 19.30, en Campo Norte, por Ecuador al 2.600. Preocupada, contó lo que le ocurrió a su hija. "Ella estaba triste por la enfermedad de su abuela, y en un instante que me distraje salió de la casa. Pensé que estaba con la hija de una de mis vecinas, pero cuando la fui a buscar no la encontré. Fue ahí cuando me desesperé porque entre los matorrales de ese predio puede pasar cualquier cosa", dijo M.

La mujer volvió a su domicilio para ver si la niña se había escondido debajo de alguna cama. Pero en ese momento, su vecina apareció trayéndola en sus brazos porque le costaba caminar. La menor estaba asustada y no podía hablar. Cuando su madre la abrazó, la niña comenzó a llorar. Al recuperarse, contó lo que le había pasado.

Según su relato, ella había salido a caminar, y al llegar a la esquina de la cuadra donde está su casa vio que una persona salía de Campo Norte. Era un hombre. Al verla, se le acercó y le ofreció un puñado de monedas. Una vez que estuvo cerca de ella, la tomó del brazo y la obligó a meterse entre los matorrales. "No se qué le habrá dicho para engañarla, pero cuando la encontramos, uno de los bolsillos de su pantalón estaba lleno de monedas", dijo la madre de la menor.

Entre los pastizales, había otra niña, dijo la víctima. Al parecer, tenía entre cuatro y cinco años. "Mi hija me contó que nunca la había visto", aclaró M. Con las dos menores dentro del matorral, el desconocido comenzó a actuar. "El hombre la apretó con sus brazos, le agarró la mandíbula, le abrió la boca y la obligó a tragar una pastilla. Por suerte, mi hija consiguió golpearlo en la cara. Eso le permitió salir corriendo antes que la pastilla le hiciera efecto. Parece que le había puesto una droga para dormir", agregó.

En su huida, la menor consiguió agarrarle la mano a la otra niña para escapar juntas de la amenaza del hombre que las perseguía. Pero a los pocos metros de su carrera, la más pequeña tropezó y cayó al suelo. Fue entonces, siempre según el relato de la víctima, cuando el depravado la recapturó y la llevó hacia el centro del pastizal.

"Lo primero que mi hija dijo cuando se recuperó fue que ayudáramos a la otra chiquita. Mi marido junto con otros vecinos entraron al matorral pero no encontraron a nadie. A esa hora ya estaba oscuro y en ese lugar no se puede ver nada, ni siquiera con linternas. Ahí fue cuando llamamos a la Policía", precisó la mujer. Según la descripción de la menor, el agresor sería un hombre de entre 35 o 40 años. "Ella me dijo que era una persona con barba. Los vecinos del barrio me dijeron que vieron a un hombre saltando los techos y metiéndose por los fondos de las casas. Ellos dicen que primero lo vieron con barba pero que después apareció afeitado. Sin embargo, no sabemos si él será el sospechoso ", señaló M.

La Policía buscó por todos lados al depravado. Pero no fue encontrado. Según los investigadores, no hay denuncias sobre desaparición de niños, por lo que es un misterio si la pequeña dio una versión acertada o estaba en shock. "Lo único que quiero es que encuentren a ese hombre", dijo M.

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