19 Junio 2011 Seguir en 
La Argentina contradijo en los últimos años algunos postulados económicos básicos. A modo de ejemplo: ¿quién dijo que las estadísticas son necesarias para la toma de decisiones?, ¿quién dijo que el crédito es un factor vital para el crecimiento?, ¿quién dijo que fortalecer las instituciones republicanas es una condición indispensable para atraer inversiones y mejorar la calidad de vida de las personas?, y así podrían mencionarse otros aspectos que, al parecer, han desafiado los fundamentos económicos.
Sin crédito no hay economía que pueda desarrollarse, simplemente porque las empresas no pueden crecer porque no hay financiamiento para la expansión. No es eficiente para el sistema económico que las empresas se financien con capital propio. En este sentido cualquier anuncio o medida que vaya en la dirección de reactivar el crédito es auspiciosa. Sucede que tras la crisis de 2001/02 prácticamente ha desaparecido el crédito en la Argentina. El crédito al sector privado en nuestro país es 141% del PBI en 2010, en Asia (en promedio) llega al 77%, en los países desarrollados al 74 %, en América Latina al 31 % y en África al 18%, según datos del BID. El crédito no sólo es un mecanismo que permite el financiamiento sino que mejora la productividad, lo que equivale a decir que mejora la competitividad y por lo tanto la remuneración de los factores productivos, entre ellos el salario.
En estos momentos, los bancos tienen una buena situación de liquidez y hay una holgada capacidad prestable, pero están condicionados por el fondeo y por problemas derivados del propio entorno de los negocios. La inflación, la incertidumbre, la sostenibilidad del esquema económico y la falta de visión de largo plazo son factores del entorno que están condicionando fuertemente las decisiones. Nadie sabe si la inflación tenderá a acelerarse o no en el mediano plazo. Si el oficialismo gana las elecciones dijo que se profundizará el modelo. ¿Qué quiere decir? ¿Se continuará negando la inflación o su equivalente? ¿Continuará debilitándose el poder adquisitivo del peso? Si la perspectiva es que continúe alta la tasa de inflación, los bancos suben las tasas de interés para evitar que se licúe la deuda en términos reales. Por otro lado, la incertidumbre y las bajas tasas que ofrecen los bancos para las colocaciones, en relación con la tasa de inflación, hace que el 52% de los depósitos en plazos fijos no supere los dos meses. Además este tipo de colocaciones representa el 42% del total de los depósitos. Como el ahorro está concentrado en el corto plazo, la mayor parte de los préstamos se orienta al consumo, al muy corto plazo, pues de lo contrario se incrementa el riesgo de descalce. Las entidades prestan en la moneda de los depósitos, pesos, y en relación al plazo de los depósitos, corto plazo. Pero los bancos no pueden mejorar por sí mismos la calidad crediticia, porque no hay calidad en la intermediación bancaria. Se necesitan otras medidas para que el sistema bancario tenga mayor orientación al crédito de largo plazo.
No sólo voluntarismo
De esto se deduce que no puede reactivarse el crédito sólo con voluntarismo. Es decir repitiendo en todas las reuniones con los representantes del sector que multipliquen los préstamos de largo plazo y destinados al sector productivo. Ante esta situación interviene el Estado procurando subsidiar las tasas y habilitando líneas mediante las entidades para direccionar el crédito a las empresas. Sin considerar que esto alguien lo termina financiando, lo más probable es que suban los impuestos. Si bien en el corto plazo las empresas pueden pagar menos puntos porcentuales de interés, pagarán más impuestos a futuro. Pero el problema también pasa por un aspecto más profundo: ¿para qué endeudarse?, ¿en qué rubros invertir?, ¿a qué plazos?, ¿cuál es el verdadero riesgo que se asume? Entran en consideración los problemas relacionados con el entorno macroeconómico. No se trata de anular el riesgo, sino de acotarlo. Crédito para expandir las empresas, ¿para exportar más?, ¿para importar mayores volúmenes?, ¿para incrementar las ventas en el mercado interno? Todo este panorama no luce claro. Hay restricciones tanto para exportar como para importar. A su vez, ¿el mercado interno pueda continuar con el impulso de los últimos años? Expandir la economía es distinto a sentar bases sólidas para lograr el desarrollo. Una de ellas es la genuina disponibilidad de crédito. Pero esto depende de la confianza y la consistencia de la política macroeconómica. No alcanza con los anuncios o las promociones.
Sin crédito no hay economía que pueda desarrollarse, simplemente porque las empresas no pueden crecer porque no hay financiamiento para la expansión. No es eficiente para el sistema económico que las empresas se financien con capital propio. En este sentido cualquier anuncio o medida que vaya en la dirección de reactivar el crédito es auspiciosa. Sucede que tras la crisis de 2001/02 prácticamente ha desaparecido el crédito en la Argentina. El crédito al sector privado en nuestro país es 141% del PBI en 2010, en Asia (en promedio) llega al 77%, en los países desarrollados al 74 %, en América Latina al 31 % y en África al 18%, según datos del BID. El crédito no sólo es un mecanismo que permite el financiamiento sino que mejora la productividad, lo que equivale a decir que mejora la competitividad y por lo tanto la remuneración de los factores productivos, entre ellos el salario.
En estos momentos, los bancos tienen una buena situación de liquidez y hay una holgada capacidad prestable, pero están condicionados por el fondeo y por problemas derivados del propio entorno de los negocios. La inflación, la incertidumbre, la sostenibilidad del esquema económico y la falta de visión de largo plazo son factores del entorno que están condicionando fuertemente las decisiones. Nadie sabe si la inflación tenderá a acelerarse o no en el mediano plazo. Si el oficialismo gana las elecciones dijo que se profundizará el modelo. ¿Qué quiere decir? ¿Se continuará negando la inflación o su equivalente? ¿Continuará debilitándose el poder adquisitivo del peso? Si la perspectiva es que continúe alta la tasa de inflación, los bancos suben las tasas de interés para evitar que se licúe la deuda en términos reales. Por otro lado, la incertidumbre y las bajas tasas que ofrecen los bancos para las colocaciones, en relación con la tasa de inflación, hace que el 52% de los depósitos en plazos fijos no supere los dos meses. Además este tipo de colocaciones representa el 42% del total de los depósitos. Como el ahorro está concentrado en el corto plazo, la mayor parte de los préstamos se orienta al consumo, al muy corto plazo, pues de lo contrario se incrementa el riesgo de descalce. Las entidades prestan en la moneda de los depósitos, pesos, y en relación al plazo de los depósitos, corto plazo. Pero los bancos no pueden mejorar por sí mismos la calidad crediticia, porque no hay calidad en la intermediación bancaria. Se necesitan otras medidas para que el sistema bancario tenga mayor orientación al crédito de largo plazo.
No sólo voluntarismo
De esto se deduce que no puede reactivarse el crédito sólo con voluntarismo. Es decir repitiendo en todas las reuniones con los representantes del sector que multipliquen los préstamos de largo plazo y destinados al sector productivo. Ante esta situación interviene el Estado procurando subsidiar las tasas y habilitando líneas mediante las entidades para direccionar el crédito a las empresas. Sin considerar que esto alguien lo termina financiando, lo más probable es que suban los impuestos. Si bien en el corto plazo las empresas pueden pagar menos puntos porcentuales de interés, pagarán más impuestos a futuro. Pero el problema también pasa por un aspecto más profundo: ¿para qué endeudarse?, ¿en qué rubros invertir?, ¿a qué plazos?, ¿cuál es el verdadero riesgo que se asume? Entran en consideración los problemas relacionados con el entorno macroeconómico. No se trata de anular el riesgo, sino de acotarlo. Crédito para expandir las empresas, ¿para exportar más?, ¿para importar mayores volúmenes?, ¿para incrementar las ventas en el mercado interno? Todo este panorama no luce claro. Hay restricciones tanto para exportar como para importar. A su vez, ¿el mercado interno pueda continuar con el impulso de los últimos años? Expandir la economía es distinto a sentar bases sólidas para lograr el desarrollo. Una de ellas es la genuina disponibilidad de crédito. Pero esto depende de la confianza y la consistencia de la política macroeconómica. No alcanza con los anuncios o las promociones.

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