Crimen de Matteucci: "Si no estás cerca del poder, nadie se ocupa"

A 180 días del asesinato del comerciante.

17 Junio 2011
Jorge Matteucci murió asfixiado, con una medalla de la Virgen en la boca, y la cabeza envuelta con cinta adhesiva. En algún lugar de la provincia, el comerciante de 42 años fue secuestrado y asesinado. Su cuerpo fue hallado en estado de descomposición, en un camino vecinal de La Aguadita, a metros de la ruta 305. Mañana, se cumplen seis meses del terrible crimen. Y nada se sabe sobre los autores. "No imaginamos el móvil que pudieron tener. No existe razón alguna que justifique lo que hicieron con mi hermano", dijo el hermano de la víctima, Adrián Cosme Matteucci.

El 18 de diciembre a las 23, Matteucci salió de su casa, ubicada en avenida Mate de Luna al 4.000. Llevaba algo de dinero, y debía acudir a un asado que estaban haciendo sus amigos del secundario. Pero nunca llegó a destino.

Los investigadores no encontraron testigos del secuestro. Tampoco saben si a Matteucci le tendieron una trampa para que concurriera al sitio donde fue asesinado. En su celular y en las computadoras peritadas no encontraron pistas sobre esto.

Los expertos revisaron hasta el último rincón de estos aparatos en busca de algún dato. Pero Matteucci no había sido amenazado vía correo electrónico ni por mensaje de texto.

Sí se determinó que había varias cuestiones llamativas en la situación financiera de la víctima. Él y su esposa, Rosa Liliana Moreno, tenían al menos dos negocios (una imprenta y un bar). Además, había operado con frecuencia en algún momento con casas de cambio y otras actividades en la City, indicaron desde su entorno. Lo llamativo es que, según fuentes judiciales, en las cuentas bancarias de Matteucci no había cifras mayores a los cuatro dígitos.

Esto hace pensar a los investigadores que al comerciante lo mataron por cuestiones económicas. Además, al menos por ahora, descartaron que el hecho esté vinculado con una causa sobre presunta defraudación millonaria al fisco, en la que la víctima figuraba como supuesto "prestanombre".

En la actualidad, la causa está en manos de la fiscala Teresita Marnero. Cuando ocurrió el hecho, intervino el ahora fiscal de Cámara, Carlos Sale. Pero este se inhibió y el expediente recayó en Marnero. Ella también consideró que no le correspondía, por fecha, investigar el crimen, así que el caso regresó al fiscal original. Finalmente, el ministro fiscal, Luis di Mitri, resolvió a fines de mayo que Marnero quien lleve adelante la pesquisa.

"Estamos decepcionados de la Justicia. Nunca más, después de esos primeros días, se nos ha llamado para darnos información o se nos ha consultado algo", dijo Adrián Matteucci, quien es representado por la abogada Geraldine Salazar. Y se mostró preocupado porque no se avanzó en el caso. "No se investigó nada y luego, con el caso del señor (Pablo) Aiziczon (asesinado hace tres meses), quedó claro que cuando hay voluntad, todo se esclarece", señaló. Y detalló: "se tardaron tres meses en saber con quién habló por teléfono mi hermano; en el caso del señor Aiziczon, dos días. A ellos le tomaron la denuncia por desaparición en el acto; a nosotros, 72 horas después. Y hay un montón de ejemplos. Con situaciones así, uno se da cuenta de que si no estás cerca del poder, nadie se ocupa", dijo Matteucci.

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