Los años borraron pruebas y testimonios del crimen de Rita

A 14 años del hecho, no se puede hacer otra pericia genética y murió un testigo clave. Los dos acusados se sentaron ante el tribunal. El padre de la niña dijo que es inocente. Su esposa lo respaldó. Dudas.

PIDO JUSTICIA. Orellana, madre de Rita, defendió a su pareja. Juárez (de campera oscura) y Cata (de cabello canoso) la escucharon con atención. LA GACETA / FOTOS DE ANTONIO FERRONI
"PIDO JUSTICIA". Orellana, madre de Rita, defendió a su pareja. Juárez (de campera oscura) y Cata (de cabello canoso) la escucharon con atención. LA GACETA / FOTOS DE ANTONIO FERRONI
15 Junio 2011
Ya no podrán hacerse nuevas pericias genéticas. Los 14 años que pasaron desde que a la pequeña Rita Juárez la violaron y asesinaron en Villa Mariano Moreno han borrado todos los rastros biológicos que dejaron los autores del macabro crimen. Los testigos, hasta ahora, tampoco pudieron recordar detalles de la noche del 29 de marzo de 1997, cuando la niña de siete años desapareció.

"Lo único que pido es justicia", dijo ayer la madre de la víctima, Nilda Selva Orellana, ante el tribunal. El tiempo parece ser el principal obstáculo para que esto se concrete.

Había tres acusados en la causa, pero uno de ellos, Juan Enrique Santillán, nunca será juzgado porque ha fallecido.

Sí se sentaron en el banquillo Luis Gerardo Juárez, padre de Rita, y un conocido suyo, Miguel Rubén Cata. Están imputados del delito de violación seguido de homicidio.

Cata, de 52 años, se abstuvo de prestar declaración. Luego, Luis Juárez se sentó ante los vocales de la sala III de la Cámara Penal, Dante Ibáñez, Ana Lía Castillo de Ayusa y Carlos Caramuti, y dio su versión. "Rita era mi hija. Sufrí mucho para tenerla en mi casa, porque mi señora y yo perdimos dos criaturitas antes de que naciera ella. Siempre la respeté, igual que a todos mis hijos", dijo el hombre. "La Policía me hizo mucho daño -añadió-. Cuando pedía que me ayudaran a buscarla, no lo hicieron. Después, cuando encontraron el cuerpo, me llevaron hasta ese lugar, me bajaron los pantalones y empezaron a decir: ?vos has sido, hacete cargo porque vos has sido?". Juárez aseveró que todos los recuerdos son terribles. "Me sacaron esposado del velorio de mi hijita; no se lo deseo a nadie", dijo. El imputado aseguró que el día del crimen almorzó en su casa después del trabajo, fue a jugar al fútbol con unos amigos y, cuando regresó, encontró a su esposa en una esquina de Villa Mariano Moreno. "Ella me decía que la chiquita había cruzado al almacén. Yo fui a preguntar y la dueña me dijo: ?se acaba de ir?. Volví y le dije a mi esposa que Rita no estaba. Y la empezamos a buscar por todas partes", indicó.

Nilda Orellana le dio sustento a los dichos de su esposo. "Confío en él. Para mí que alguien la levantó, porque sabía que no tenía que hablar con desconocidos", declaró, llorando, la mujer.

También testificó Nélida Echevarría, una vecina de Villa Mariano Moreno que vio a un joven sospechoso cerca de donde se halló el cuerpo. Pero no recordaba las características del muchacho. "No era ni gordo ni flaco, ni alto ni bajo", dijo.

Luego fue el turno de Vicenta Ramona Santillán, hermana del acusado fallecido y esposa de otro hombre que también estuvo implicado, Joaquín Juárez, tío de la víctima. Ella aseguró que su esposo (hermano de Luis Juárez) estaba durmiendo en su casa, ebrio, mientras todos buscaban a la criatura. "Para nosotros también fue horrible todo esto", aseveró. Joaquín Juárez ha fallecido, y su relato se consideraba clave.

Polémica

Hay informes genéticos en la causa que comprometen seriamente a Cata y a Luis Juárez. Pero los defensores Roberto Flores (por el primero) y Alberto Espinosa (por el segundo) cuestionan esos estudios, realizados por el doctor Carlos Mauricio Abate. Los abogados deslizaron que el bioquímico tiene una causa pendiente por supuestas irregularidades en ese tipo de tareas, y por eso lo citaron a declarar. Ayer, se advirtió en el juicio que Abate no podrá presentarse porque está internado en Santiago del Estero debido a un accidente cerebrovascular.

Por eso, la bioquímica forense Sara Cristina Daives, del Poder Judicial, trató de contestar todas las preguntas referidas a las pericias genéticas. "Pero yo no puedo hablar por el doctor Abate", advirtió.

Flores le preguntó por qué se intentó hacer una nueva pericia, si ya había otra (la realizada por Abate) en la causa. "Yo no decido eso", aseveró la bioquímica.

Además, indicó que ya no podrán hacerse nuevos estudios, pues el material biológico que había en las evidencias se ha degradado. Eso podría ser un obstáculo más en la compleja causa por el crimen de Rita.

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