12 Junio 2011 Seguir en 
En el 69, cuando vestía uniforme azul, el comisario (hoy retirado) Amilcar Sergio Parkinson participó de un procedimiento que logró desbaratar un laboratorio de cocaína en Capital Federal. Más de cuatro décadas después, el ex policía ocupa el rol de director del Programa Federal de Capacitación Especializada en la Lucha contra el Narcotráfico de la Sedronar. Y asegura que la única forma de contrarrestar el avance del negocio de las drogas es con conocimiento. "Esta es una guerra desigual. Los presupuestos están sujetos al control que debe ejercer el Estado de sus gastos, y hay que tratar de administrarlos como se puede. Y nosotros tenemos que andar pensando en cómo logramos viáticos para hacer un seguimiento, mientras estos "señores" (por los narcos) compran aviones. Hay una gran desproporción. La única forma de equilibrar las fuerzas es mediante la capacitación. Debemos conocer al adversario de forma total, y segur los pasos de su evolución", advirtió Parkinson, en diálogo con LA GACETA.
- ¿Cuál es el concepto que se maneja de narcotráfico en las fuerzas de seguridad?
- Para ser claros repasaremos un poco nuestra historia. En la Argentina, después de la Primera Guerra Mundial, por 1914, se produce una afluencia inmigratoria muy grande. Esto trajo aportes invaluables, pero también moralidades de viejos escenarios europeos en la parte delictual. Así fue que se incrementó el contrabando de armas, la trata de personas, la prostitución, y empezaron a proliferar los antros. En esos sitios comenzó a existir un gran consumo de cocaína. Y fue una cosa muy curiosa: la materia prima era originaria de América Latina; la elaboración de la droga se realizaba en el viejo París de principios de siglo pasado; luego, esa cocaína se consumía acá. ¿Qué significaba ese triángulo? Narcotráfico. Y así fue como se lo descubrió en nuestro país.
- ¿Qué características tiene?
- Además de este circuito de obtención de materia prima, elaboración, consumo, etcétera, debemos tener en cuenta la palabra "cártel", que proviene del alemán Kartel. Este concepto se estudia mucho con los monopolios: el cártel es aquel que domina desde la materia prima hasta el consumidor final.
- ¿Cuál es la situación en el país?
- Hubo durante mucho tiempo una suerte de tapar el sol con la mano. Porque aquí decimos: "Argentina dejó d ser un país de tránsito; ahora también es de consumo". Yo pregunto, ¿alguna vez fuimos un país de tránsito, solamente? La Municipalidad de Capital Federal tuvo que sacar una ordenanza, con fecha de 28 noviembre de 1919, que prohibía el funcionamiento de locales cuyo objeto era vender opio, morfina, cocaína t éter con fines de placer y no terapéuticos. El tango "Tiempos viejos" dice: no existía cocó ni morfina, los muchachos de antes no usaban gomina. "Cocó" era la cocaína. Y ese tango se estrenó el 21 de octubre de 1926. Nueve años, después el jefe de Policía de Capital Federal envió una nota al Ministerio de Interior para que interceda ante el de Salud para que los hospitales ¿tuvieran consultorios especializados en toxicomanía. Se estaba deteniendo a los proveedores, y nadie hacía nada con el síndrome de abstinencia en la calle. En 1933, se descubre un "fumadero" de opio en ciudad de Buenos Aires. Y los ejemplos son muchísimos más.
- ¿Cambió últimamente el concepto de narcotráfico?
- Para los entendidos, no. En los 70, se detectó un cargamento de 20 kilos de heroína. Esa droga no había "pegado" en la Argentina, que no es el caso de hoy, por supuesto. ¿Pero qué pasaba? Llevaban la heroína y hacia otro destino, pero también tenían cocaína que era para este país. Era como un camión que llevaba gaseosas y jugos, y los reparte en distintos almacenes. Hoy tenemos el "paco", y con él, es el cambio que tenemos, y es altamente preocupante. Primero, por el grupo afectado. El sector al que se dirige es la juventud. El daño es irreversible. Debemos pensar a futuro. Y, para colmo, nuestra generación de adultos, contrariamente a lo que ocurre en otros países, no tiene pleno conocimiento de la situación.
- Siempre se reclama la detención de los "peces gordos". ¿Se los puede alcanzar?
- Aquí hay dos puntos a considerar. El primero, que tenemos constantemente una situación que afecta el medio social. Y hay que darle respuesta. Cuando uno dice que el poder adquisitivo de los vendedores implica la presencia inexorable de alguien que financie, estamos yendo a la parte organizativa. Pero no siempre se suele concluir en eso. Dejar de detener es difícil. Ahora, si nosotros, la sociedad, pudiéramos comprender la función policial, sin presionar para que se detenga a los "punteritos", las fuerzas de seguridad trabajarían tranquilas. Entonces, sin dudas habrá detenciones simultáneas, y se llegará a los narcotraficantes organizadores. Es una labor de conjunto. Pero el fundamental llamado debe ser que la sociedad debe confiar en su Policía. El antagonismo, de unos contra otros, beneficia solamente a los narcotraficantes.
- ¿Cuál es el concepto que se maneja de narcotráfico en las fuerzas de seguridad?
- Para ser claros repasaremos un poco nuestra historia. En la Argentina, después de la Primera Guerra Mundial, por 1914, se produce una afluencia inmigratoria muy grande. Esto trajo aportes invaluables, pero también moralidades de viejos escenarios europeos en la parte delictual. Así fue que se incrementó el contrabando de armas, la trata de personas, la prostitución, y empezaron a proliferar los antros. En esos sitios comenzó a existir un gran consumo de cocaína. Y fue una cosa muy curiosa: la materia prima era originaria de América Latina; la elaboración de la droga se realizaba en el viejo París de principios de siglo pasado; luego, esa cocaína se consumía acá. ¿Qué significaba ese triángulo? Narcotráfico. Y así fue como se lo descubrió en nuestro país.
- ¿Qué características tiene?
- Además de este circuito de obtención de materia prima, elaboración, consumo, etcétera, debemos tener en cuenta la palabra "cártel", que proviene del alemán Kartel. Este concepto se estudia mucho con los monopolios: el cártel es aquel que domina desde la materia prima hasta el consumidor final.
- ¿Cuál es la situación en el país?
- Hubo durante mucho tiempo una suerte de tapar el sol con la mano. Porque aquí decimos: "Argentina dejó d ser un país de tránsito; ahora también es de consumo". Yo pregunto, ¿alguna vez fuimos un país de tránsito, solamente? La Municipalidad de Capital Federal tuvo que sacar una ordenanza, con fecha de 28 noviembre de 1919, que prohibía el funcionamiento de locales cuyo objeto era vender opio, morfina, cocaína t éter con fines de placer y no terapéuticos. El tango "Tiempos viejos" dice: no existía cocó ni morfina, los muchachos de antes no usaban gomina. "Cocó" era la cocaína. Y ese tango se estrenó el 21 de octubre de 1926. Nueve años, después el jefe de Policía de Capital Federal envió una nota al Ministerio de Interior para que interceda ante el de Salud para que los hospitales ¿tuvieran consultorios especializados en toxicomanía. Se estaba deteniendo a los proveedores, y nadie hacía nada con el síndrome de abstinencia en la calle. En 1933, se descubre un "fumadero" de opio en ciudad de Buenos Aires. Y los ejemplos son muchísimos más.
- ¿Cambió últimamente el concepto de narcotráfico?
- Para los entendidos, no. En los 70, se detectó un cargamento de 20 kilos de heroína. Esa droga no había "pegado" en la Argentina, que no es el caso de hoy, por supuesto. ¿Pero qué pasaba? Llevaban la heroína y hacia otro destino, pero también tenían cocaína que era para este país. Era como un camión que llevaba gaseosas y jugos, y los reparte en distintos almacenes. Hoy tenemos el "paco", y con él, es el cambio que tenemos, y es altamente preocupante. Primero, por el grupo afectado. El sector al que se dirige es la juventud. El daño es irreversible. Debemos pensar a futuro. Y, para colmo, nuestra generación de adultos, contrariamente a lo que ocurre en otros países, no tiene pleno conocimiento de la situación.
- Siempre se reclama la detención de los "peces gordos". ¿Se los puede alcanzar?
- Aquí hay dos puntos a considerar. El primero, que tenemos constantemente una situación que afecta el medio social. Y hay que darle respuesta. Cuando uno dice que el poder adquisitivo de los vendedores implica la presencia inexorable de alguien que financie, estamos yendo a la parte organizativa. Pero no siempre se suele concluir en eso. Dejar de detener es difícil. Ahora, si nosotros, la sociedad, pudiéramos comprender la función policial, sin presionar para que se detenga a los "punteritos", las fuerzas de seguridad trabajarían tranquilas. Entonces, sin dudas habrá detenciones simultáneas, y se llegará a los narcotraficantes organizadores. Es una labor de conjunto. Pero el fundamental llamado debe ser que la sociedad debe confiar en su Policía. El antagonismo, de unos contra otros, beneficia solamente a los narcotraficantes.
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