Violó a su hijastra durante 10 años y lo arrestaron

Según la denuncia, la joven tuvo dos hijos como consecuencia de los terribles ataques que sufría en un monte, a metros de su vivienda. El hecho ocurrió en el departamento Leales. La mujer, de 25 años, le pidió auxilio a su tía. Realizarán pericias. Un hombre retraído.

11 Junio 2011
Dentro de la casa, la vida de la joven parecía transcurrir sin sobresaltos. Pero, a 300 metros de la vivienda, dentro de un monte, estaba el infierno.

Cada vez que su madre salía, su padrastro aprovechaba para darle una orden. "Vamos a reunir los animales antes de que oscurezca", le decía.

Entre los árboles, el hombre había puesto unas bolsas de arpillera. Allí, mediante amenazas de muerte, la sometía.

Durante una década, la joven soportó los terribles abusos. Incluso, dio a luz dos hijos. Pero el jueves logró vencer el miedo que la amordazaba, y le contó todo lo que había ocurrido a una tía. Y ayer, por fin, los policías fueron hasta la casa de la víctima y arrestaron a su padrastro.

El inicio
El nombre de la víctima no fue dado a conocer. Pero se sabe que tiene 25 años, y que vive en un campo del Departamento Leales, al sudeste de la provincia.

Hace dos décadas, ella vivía sola con su madre. Fue entonces cuando apareció en su camino aquel hombre.

"Según el relato de la víctima, comenzó a sufrir los ataques a partir de los 15 años", relató el comisario Pedro Bustos, segundo jefe del Centro de Atención y Orientación en Violencia Familiar de la Dirección de Investigaciones.

Tres años después, la joven quedó embarazada. "Por temor, no se atrevió a darle detalles a la madre. Y ésta tampoco parece haberse percatado de la situación, porque los abusos siempre se producían cuando ella no estaba en casa", indicó Bustos.

Cuando la muchacha tenía 22 años, volvió a dar a luz. Y los ataques continuaban, siempre de la misma manera. "Ella relató que su padrastro la llevaba a un monte. No hay vecinos cerca de la casa, y por lo tanto nadie se percataba de la situación. Allí, el hombre había colocado varias bolsas de arpillera, donde sometía a la víctima. No presentaba lesiones, pero sí era evidente que la joven estaba intimidada por las amenazas", añadió el comisario Bustos.

El jueves, el individuo perpetró su último ataque. Ocurrió en las primeras horas de la mañana, en el mismo sitio de siempre. Y la joven tomó la decisión más difícil de su vida. Buscó a sus dos hijas, se marchó a la casa de una tía y, llorando, le narró el calvario que estaba viviendo.

Medida judicial
Ambas hicieron la denuncia en el centro de Violencia Familiar. Los comisarios Bustos y Fernando Carrizo se comunicaron con la fiscala de turno, María de las Mercedes Carrizo, quien ordenó una inspección ocular en la casa de la víctima. Y, además, la aprehensión del sospechoso. Personal supervisado por los comisarios José Salas y Humberto Ruezga realizó la medida. "Secuestramos las bolsas de arpillera, que serán sometidas a pericias, y también prendas de la víctima", indicó Bustos.

Según el comisario, el sospechoso se mostró una absoluta frialdad en todo momento. "Parece ser un hombre retraído. Cuando lo arrestábamos, se limitó a decir: ?está bien, está bien?", narró. El hombre debe declarar ante la fiscala Carrizo. Permanece detenido en la alcaldía de la Dirección de Investigaciones, y los investigadores estiman que se realizarán estudios genéticos para confirmar el relato de la víctima.

"Todavía no está previsto que vaya al penal de Villa Urquiza, pues aún se deben realizar una serie de informes médicos. Hay que aguardar los siguientes pasos judiciales, indicó el comisario Bustos.

La víctima, en tanto, regresó a su casa. Allí la esperaban su madre y sus ocho hermanos menores. En los montes ya no están las bolsas de arpillera, y su padrastro pasó la noche en un calabozo.

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