Mató a su familia y lo declaran inimputable
La fiscala Teresita Marnero formuló el requerimiento de sobreseimiento de Fabián Robledo, quien mató a golpes a su madre y a su hermana. El joven sufre psicosis esquizofrénica paranoide, según una junta médica. El brutal episodio, producido hace 10 meses, sacudió a los tucumanos. Sólo queda la vía de la internación
09 Junio 2011 Seguir en 
"Son robots, me quieren matar". Fabián Diego Robledo repetía esa frase la mañana del 6 de agosto ante unos policías que lo rodeaban. Estaba desencajado. Acababa de asesinar a golpes de puño a su madre, Susana del Valle Robledo, y a su hermana menor, Lucía Robledo. Los terribles crímenes estremecieron a los tucumanos. Pero, en realidad, el joven no tenía noción de lo que había hecho.
A esta conclusión llegaron los psiquiatras y psicólogos que examinaron al muchacho de 24 años, que permanece internado en el Hospital Obarrio. Sobre la base de este dictamen, la fiscala de Instrucción, Teresita Marnero (secretaría Eduardo Aguilera), requerirá su sobreseimiento en la causa sobre doble homicidio agravado, pues es inimputable. Aunque la jueza Emma de Nucci le dé lugar a la solicitud, la situación no acabará allí. Los médicos no recomiendan "ninguna medida de externación", pues Fabián Robledo puede volver a sufrir otro ataque con consecuencias trágicas para terceros o para sí mismo.
Las únicas que lo cuidaban
El joven vivía en su casa de calle Las Heras 829 junto con su madre, de 56 años, y su hermana, de 21. Desde el 2006, según el informe psicológico que consta en la causa, había comenzado a ser medicado por el desencadenamiento de un brote psicótico.
Su padre había fallecido, por lo que Susana y Lucía eran las únicas que cuidaban del muchacho. Pero, en varias ocasiones, la situación las desbordaba.
Algunos meses antes del brutal episodio, por ejemplo, Fabián tomó una pistola de la colección de su padre y se atrincheró en su casa. La Policía tuvo que cortar el tránsito en la cuadra. En un descuido de Robledo, un oficial logró desarmarlo. Pero en esa cuadra de Barrio Sur quedaron aterrados.
La madrugada del 6 de agosto de 2010 ocurrió lo peor. Fabián entró al cuarto de Lucía, que estaba durmiendo. Comenzó a darle golpes en el rostro y en otras partes del cuerpo. El ataque fue brutal.
Se cree que Susana escuchó los gritos de su hija y trató de intervenir. Pero no hizo más que quedar expuesta. Recibió una paliza en el pasillo de la vivienda, pero logró zafarse. Dejó un reguero de sangre hasta la vereda, donde su hijo le dio alcance. Dos personas que pasaban por la calle trataron de intervenir. Pero fue inútil. Robledo ya había matado a su madre. Lucía fue llevada al Padilla, pero llegó sin vida.
Desde entonces, Robledo permanece en el Obarrio. Nunca declaró ante Marnero, y los cinco expertos que conformaron la junta médica determinaron que no está en condiciones de hacerlo. "Se concluye que el señor Robledo es portador de psicosis esquizofrénica paranoide", dice el informe, firmado por los psicólogos Mariela Garvich y Emiliano Gato; por la psiquiatra María Estela Suárez; y por Yolanda Lilia Gordillo y Alberto Pacheco, del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial. Además, aclararon que, al momento del hecho, Fabián era inimputable por su enfermedad.
La fiscala formuló el requerimiento de sobreseimiento, y les corrió vista a los defensores, Tomás Robert y Gustavo Juárez Collado. Luego, la jueza de Nucci deberá decidir qué será de Robledo.
En caso de que se resuelva su inimputabilidad, la magistrada puede imponer medidas de seguridad. "Su futuro depende de la evolución de su salud. Ya se comprobó que no puede ser sometido a debate oral y público. Ahora, sólo queda la vía del régimen de internación. Tenemos que esperar a ver los alcances de esta para analizar los próximos pasos", indicó Robert.
Fabián no tiene familiares directos. Hoy, quienes se ocupan de su situación son una abuela y unos tíos. Y pasa sus días en el Obarrio. ¿Se quedará allí? ¿Hasta cuándo?
A esta conclusión llegaron los psiquiatras y psicólogos que examinaron al muchacho de 24 años, que permanece internado en el Hospital Obarrio. Sobre la base de este dictamen, la fiscala de Instrucción, Teresita Marnero (secretaría Eduardo Aguilera), requerirá su sobreseimiento en la causa sobre doble homicidio agravado, pues es inimputable. Aunque la jueza Emma de Nucci le dé lugar a la solicitud, la situación no acabará allí. Los médicos no recomiendan "ninguna medida de externación", pues Fabián Robledo puede volver a sufrir otro ataque con consecuencias trágicas para terceros o para sí mismo.
Las únicas que lo cuidaban
El joven vivía en su casa de calle Las Heras 829 junto con su madre, de 56 años, y su hermana, de 21. Desde el 2006, según el informe psicológico que consta en la causa, había comenzado a ser medicado por el desencadenamiento de un brote psicótico.
Su padre había fallecido, por lo que Susana y Lucía eran las únicas que cuidaban del muchacho. Pero, en varias ocasiones, la situación las desbordaba.
Algunos meses antes del brutal episodio, por ejemplo, Fabián tomó una pistola de la colección de su padre y se atrincheró en su casa. La Policía tuvo que cortar el tránsito en la cuadra. En un descuido de Robledo, un oficial logró desarmarlo. Pero en esa cuadra de Barrio Sur quedaron aterrados.
La madrugada del 6 de agosto de 2010 ocurrió lo peor. Fabián entró al cuarto de Lucía, que estaba durmiendo. Comenzó a darle golpes en el rostro y en otras partes del cuerpo. El ataque fue brutal.
Se cree que Susana escuchó los gritos de su hija y trató de intervenir. Pero no hizo más que quedar expuesta. Recibió una paliza en el pasillo de la vivienda, pero logró zafarse. Dejó un reguero de sangre hasta la vereda, donde su hijo le dio alcance. Dos personas que pasaban por la calle trataron de intervenir. Pero fue inútil. Robledo ya había matado a su madre. Lucía fue llevada al Padilla, pero llegó sin vida.
Desde entonces, Robledo permanece en el Obarrio. Nunca declaró ante Marnero, y los cinco expertos que conformaron la junta médica determinaron que no está en condiciones de hacerlo. "Se concluye que el señor Robledo es portador de psicosis esquizofrénica paranoide", dice el informe, firmado por los psicólogos Mariela Garvich y Emiliano Gato; por la psiquiatra María Estela Suárez; y por Yolanda Lilia Gordillo y Alberto Pacheco, del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial. Además, aclararon que, al momento del hecho, Fabián era inimputable por su enfermedad.
La fiscala formuló el requerimiento de sobreseimiento, y les corrió vista a los defensores, Tomás Robert y Gustavo Juárez Collado. Luego, la jueza de Nucci deberá decidir qué será de Robledo.
En caso de que se resuelva su inimputabilidad, la magistrada puede imponer medidas de seguridad. "Su futuro depende de la evolución de su salud. Ya se comprobó que no puede ser sometido a debate oral y público. Ahora, sólo queda la vía del régimen de internación. Tenemos que esperar a ver los alcances de esta para analizar los próximos pasos", indicó Robert.
Fabián no tiene familiares directos. Hoy, quienes se ocupan de su situación son una abuela y unos tíos. Y pasa sus días en el Obarrio. ¿Se quedará allí? ¿Hasta cuándo?








