Mesas en la vereda

El uso abusivo de los espacios públicos debe tener mayor control.

26 Junio 2003
Una de las expresiones notorias del uso abusivo de la vía pública puede percibirse en lo que ocurre con algunos bares y cafés de nuestra capital, en su modalidad de sacar mesas y sillas a la vereda. Esto no representa, en principio, algo negativo, ya que proporciona comodidad a los clientes y aporta un toque animado a la calle.
Pero sí se torna negativo cuando aquellas mesas y sillas se disponen en una cantidad que priva a los transeúntes del uso de la vereda, lo que afecta a su derecho y los coloca ante la posibilidad de accidentes. Así ocurre, por ejemplo, en Santa Fe y Maipú, donde el mobiliario de dos negocios ha terminado por cortar el paso en dos de las ochavas.
Es inaceptable que quien circula por la acera se vea obligado a bajar a la calzada, ante la imposibilidad de abrirse paso entre las mesas y las sillas. Estamos, entonces, ante otro de los rubros -uno más- en los cuales la pasividad municipal deriva en un concreto perjuicio al vecindario. Urge reglamentar este particular uso de las veredas, fijando un límite razonable a la desenfrenada expansión de la actividad de los negocios sobre ellas.

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