Tiene 36 años, comenzó a fumar a los 19 y en marzo decidió abandonar el hábito "porque el tabaco es pernicioso, fumar hace mal a la salud y porque soy un médico que tengo el deber de predicar con el ejemplo...", expresó el médico José Chalub. Recibió a LA GACETA en su trabajo, la unidad coronaria del Centro de Salud, donde realiza su especialización en cardiología y convive a diario con los pacientes que a raíz del cigarrillo se pelean con la muerte. Sabe que el desafío es difícil, muy difícil, porque tiene que vencer "a como dé lugar" su adicción al tabaco. Pero más lo sabe por experiencia, ya que esta es la cuarta vez que decide abandonar el tabaco. Además, después de ver morir de cáncer de pulmón a tres de sus abuelos y a su padre -el obstetra Camilo Chalub, a los 65 años- no quiere correr el riesgo de enfrentarse al mismo destino. José es consciente de que puede tener una predisposición genética para desarrollar la terrible enfermedad pero no quiere ser él mismo el hacedor de tan triste final.
"Estuve fumando un promedio de 30 puchos por día; espero no hacerlo nunca más. Confío en que esta vez no me dejaré tentar de nuevo. Mi lucha es diaria. Todos los días tengo que vencer los deseos de encender un cigarrillo. Voy asumiendo que las ganas de fumar nunca desaparecerán y esto no debe servir de excusa para intentarlo de nuevo", comenta. Y el médico no se siente solo en esta encrucijada. Está recibiendo el apoyo incondicional de sus colegas del Programa Provincial de Lucha Antitabáquica, que están capacitados para contener y ayudar a los fumadores que buscan zafar del hábito.
"Desde que no pruebo un pucho se me fue el cansancio y la tos y se me normalizó la presión arterial. Antes tenía 150/100 y ahora mis niveles están en 120/80", advirtió.