26 Junio 2003 Seguir en 
Un conflicto estudiantil en el Instituto de Artes de Aguilares derivó en amenazas y agresiones de proporciones.El alumno Leandro Moreno sufrió una golpiza en la tarde del viernes pasado, luego de que durante la semana anterior había denunciado amenazas, en dos oportunidades, por parte de extraños.
El conflicto tomó estado público cuando el Consejo Directivo de la Facultad de Artes repudió tales amenazas, y rechazó "las acciones de quienes pretenden, a través de la violencia y el miedo, acallar la libre expresión de las personas en reclamo de sus derechos", según el comunicado firmado por el decano, Marcos Figueroa, y el secretario académico, Rafael Nofal. Todo comenzó cuando los alumnos del Instituto ocuparon el edificio hace un par de semanas demandando que el municipio y la Facultad "cumplieran con los convenios".
"El municipio debe hacerse cargo del mantenimiento del edificio, pero en realidad ningún intendente cumplió, y hay que ver en qué indignas condiciones tenemos clases. Eso es lo que estábamos reclamando, al igual que defendiendo que no se cierre la institución, que se ve amenazada por la no cobertura de cargos docentes", explicó Moreno a LA GACETA. "Al iniciar esta lucha empezamos a recibir amenazas, incluso me tiraron un auto encima en la calle. Y el viernes, cuando salí de clase me interceptaron cuatro personas en dos motos, que me golpearon duramente", dijo Moreno. "Nosotros no podemos acusar a nadie, pero sí sabemos que tanto a la Universidad como al municipio les molestan nuestros reclamos", puntualizó.
La vicedecana de la Facultad, la profesora Lía Rojas Paz, aclaró que la institución resolvió parcialmente los problemas académicos, pero coincidió en que el municipio no cumple con las obligaciones que le corresponden. Por su parte, el intendente Sergio Mansilla negó las acusaciones. "Cumplimos con el mantenimiento y el pago de boletos. Inclusive ahora la la Municipalidad le va a ceder a la Universidad otra dependencia", dijo. "En todo esto me parece que hay intencionalidad política", afirmó Mansilla.
El conflicto tomó estado público cuando el Consejo Directivo de la Facultad de Artes repudió tales amenazas, y rechazó "las acciones de quienes pretenden, a través de la violencia y el miedo, acallar la libre expresión de las personas en reclamo de sus derechos", según el comunicado firmado por el decano, Marcos Figueroa, y el secretario académico, Rafael Nofal. Todo comenzó cuando los alumnos del Instituto ocuparon el edificio hace un par de semanas demandando que el municipio y la Facultad "cumplieran con los convenios".
"El municipio debe hacerse cargo del mantenimiento del edificio, pero en realidad ningún intendente cumplió, y hay que ver en qué indignas condiciones tenemos clases. Eso es lo que estábamos reclamando, al igual que defendiendo que no se cierre la institución, que se ve amenazada por la no cobertura de cargos docentes", explicó Moreno a LA GACETA. "Al iniciar esta lucha empezamos a recibir amenazas, incluso me tiraron un auto encima en la calle. Y el viernes, cuando salí de clase me interceptaron cuatro personas en dos motos, que me golpearon duramente", dijo Moreno. "Nosotros no podemos acusar a nadie, pero sí sabemos que tanto a la Universidad como al municipio les molestan nuestros reclamos", puntualizó.
La vicedecana de la Facultad, la profesora Lía Rojas Paz, aclaró que la institución resolvió parcialmente los problemas académicos, pero coincidió en que el municipio no cumple con las obligaciones que le corresponden. Por su parte, el intendente Sergio Mansilla negó las acusaciones. "Cumplimos con el mantenimiento y el pago de boletos. Inclusive ahora la la Municipalidad le va a ceder a la Universidad otra dependencia", dijo. "En todo esto me parece que hay intencionalidad política", afirmó Mansilla.
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