Cambios bajo techo

Por Julio Middagh - Arquitecto.

29 Mayo 2011
Dos de los hitos mundiales en Occidente en materia de vivienda fueron la construcción del edificio para alquiler Clarté en Ginebra, Suiza, en 1930, y la Unités d´habitation en Marsella, Francia, inaugurado en 1952. Ambos proyectos de Le Corbusier, quien había definido agudamente a la vivienda como "la máquina de habitar". El segundo edificio, fue un encargo del Ministerio de Reconstrucción destinado a la clase media. En ambos expresaba sus conceptos sobre el habitar moderno. En Tucumán, con el apoyo financiero de la Caja Popular, se construyeron en 1960 los cuatro monoblocks de la esquina de Sarmiento y 25 de mayo, y las unidades de Belgrano y Viamonte. En ambos hubo equipos de arquitectos comprometidos con el movimiento moderno donde sobresalía Rodolfo Mitrovich, responsable principal también del proyecto de la Quinta Agronómica de la UNT.

En los 70 y los 80, el Estado entendía que debía atender temas de "educación, salud y vivienda". Paulatinamente "seguridad", desplazó a vivienda. La problemática habitacional quedó en segundo plano. Se borró de las noticias cotidianas un déficit permanente de más de 5 millones de viviendas desde hace mas de 30 años. Sin duda que en este último tiempo se hizo mucho, pero aún falta el doble. El período de PJ liberal de Carlos Menem cambió algunas reglas del negocio bancario y permitió que una importante franja de la población de clase media accediera a su vivienda mediante planes y operatorias del Estado, a través del original Banco Hipotecario y el Nación. Aquí se proyectaban unidades de departamentos de 2, 3 y 4 dormitorios, tales como los barrios Modelo, Kennedy y J. B. Terán.

Como los cambios que suceden cada ciertos años, cambiaron los tamaños de los autos, las modas, las maneras de relacionarnos y de encontrarnos las personas, llegaron la informática, las redes sociales y la contemporaneidad quedó patas arribas. La situación no es hoy peor o mejor: es diferente. Aquellas viviendas de los años 20, con el baño al fondo, fueron cambiando: hoy, ubicar el baño entre los dormitorios es normal. Desde hace unos años, y por una serie de complejas situaciones, el Estado se desentendió de colaborar en el crédito para vivienda de clase media "intermedia". La clase media se ha segmentado, atendiéndose desde el Estado la vivienda social (desde el módulo habitacional hasta la vivienda llave en mano en Lomas de Tafí). Queda un importante sector fuera de toda posibilidad.

Desde hace 10 años, los veloces cambios hicieron que en materia de edificios en altura se construya con programas de mono ambiente, uno, dos y, excepcionalmente, tres dormitorios. El sector de servicio promedio desapareció. Hoy, en la sociedad creció el número de personas solas, separadas, otras sin hijos que rápidamente el mercado privado ha tomado para generar su oferta inmobiliaria. Faltan apoyos crediticios accesibles para el sector. El último anuncio presentado por la Nación nació como un fracaso, hace dos años. En Tucumán dudo si se concretaron créditos.

La situación tiene que ver con cambios de conductas sociales, con la economía nacional y con un mercado real. En el campo de viviendas, para la clase media intermedia, el modelo no ha funcionado. El último plan hipotecario anunciado requería un ingreso promedio de $ 8.500. Estamos en un período donde hay una inflación de un 20% en dólares. Mayoritariamente, los sindicatos piden un aumento promedio del 25%. Hay un impulso al consumo sin estimular la inversión. Los millones de personas pobres son preocupantes. Se pone el presente sobre el futuro. En materia de vivienda se trata de tapar el sol con las manos. Las nuevas conductas sociales, con el crítico agregado económico de la situación, respalda la realidad del actual negocio inmobiliario en la plaza, brindando menos metros cuadrados construidos por unidad.

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