En el estado de la libertad

Martín Teri - Comerciante - 33 años

29 Mayo 2011
Vivir solo debe ser uno de los grandes inventos de la humanidad. Es una de las mejores cosas que hay. Es una situación de enorme tranquilidad y que brinda una gran independencia.

Interrumpí hace poco ese "estado" porque falleció mi padre y veía muy solas a mi madre y a mi hermana, así que decidí acompañarlas. Y probablemente, en esta etapa, es cuando se puede apreciar con mayor contraste aquella experiencia llena de libertad, cuando uno maneja sus propios tiempos y cocina o limpia cuando quiere.

Se puede andar por la casa con cualquier facha: no te vas a cruzar con nadie. No hay problemas con los horarios de entrada y de salida.

Me casé a los 26 y me separé un año después, pero esto que me pasó a partir de esa ruptura es algo que viven los pibes de 21, e incluso más chicos. Son estudiantes y viven solos, aunque muchos, en realidad, son bancados por sus padres. Y entonces no es lo mismo: la cosa tiene verdadero sabor cuando se vive solo porque es verdaderamente independiente. Se ve mucho descontrol en muchos jóvenes que viven solos gracias al sostén de sus padres, justamente, porque afrontar los gastos por uno mismo te da una inestimable cuota de responsabilidad. Ser responsable es uno de los grandes desafíos de la vida en soledad: hay que pagar alquileres, expensas y servicios. Por ende, hay que trabajar. Y eso implica responsabilidad con los horarios de trabajo. Digo esto porque cuando vivís solo, tus amigos te caen todo el tiempo y quieren "joda" todos los días. La verdad, eso no es una contra, pero hay que ponerle límite a la fiesta. Hay que acomodar los tiempos porque hay que ir al súper y aprender a no comprar cualquier cosa. Y saber cocinar, sino el delivery pasa de ser un gran aliado a un devorador de sueldo. Y hay que adiestrarse no tanto para lavar, porque el lavarropas automático lo hace por uno, sino para planchar. Y planchar camisas es una tortura.

Vivir solo es una elección por la que cada vez más gente se inclina. La gran contra: los gastos. Pero en Tucumán hay muchas opciones de departamentos en las que pagás el alquiler y dentro de eso van todos los servicios incluidos: hasta el videocable. Hay que animarse.

Interrumpí hace poco ese "estado" porque falleció mi padre y veía muy solas a mi madre y a mi hermana, así que decidí acompañarlas. Y probablemente, en esta etapa, es cuando se puede apreciar con mayor contraste aquella experiencia llena de libertad, cuando uno maneja sus propios tiempos y cocina o limpia cuando quiere.

Se puede andar por la casa con cualquier facha: no te vas a cruzar con nadie. No hay problemas con los horarios de entrada y de salida.

Me casé a los 26 y me separé un año después, pero esto que me pasó a partir de esa ruptura es algo que viven los pibes de 21, e incluso más chicos. Son estudiantes y viven solos, aunque muchos, en realidad, son bancados por sus padres. Y entonces no es lo mismo: la cosa tiene verdadero sabor cuando se vive solo porque es verdaderamente independiente. Se ve mucho descontrol en muchos jóvenes que viven solos gracias al sostén de sus padres, justamente, porque afrontar los gastos por uno mismo te da una inestimable cuota de responsabilidad. Ser responsable es uno de los grandes desafíos de la vida en soledad: hay que pagar alquileres, expensas y servicios. Por ende, hay que trabajar. Y eso implica responsabilidad con los horarios de trabajo. Digo esto porque cuando vivís solo, tus amigos te caen todo el tiempo y quieren "joda" todos los días. La verdad, eso no es una contra, pero hay que ponerle límite a la fiesta. Hay que acomodar los tiempos porque hay que ir al súper y aprender a no comprar cualquier cosa. Y saber cocinar, sino el delivery pasa de ser un gran aliado a un devorador de sueldo. Y hay que adiestrarse no tanto para lavar, porque el lavarropas automático lo hace por uno, sino para planchar. Y planchar camisas es una tortura.

Vivir solo es una elección por la que cada vez más gente se inclina. La gran contra: los gastos. Pero en Tucumán hay muchas opciones de departamentos en las que pagás el alquiler y dentro de eso van todos los servicios incluidos: hasta el videocable. Hay que animarse.

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