El 17% de los hogares tucumanos es unipersonal

Para unos, es elección. Para otros, es circunstancia. Ya sea porque son solteros, separados, viudos o, simplemente, jóvenes estudiantes, hay casi 40.000 personas viviendo solas en esta provincia, de acuerdo con datos del censo 2010 a los que tuvo acceso LA GACETA. Los constructores ya lo advirtieron: los monoambientes y los departamentos de un dormitorio son mayoría

LA GACETA LA GACETA
29 Mayo 2011
No es una moda, como las vacaciones para "solos" y "solas". Se parece más bien a la soltería, como la que pregona la exitosa comedia dramática Para vestir santos. Pero también juegan otras situaciones, como las separaciones. Y valores, como la autonomía. Y decisiones, como la defensa del espacio propio y la postergación de compromisos. En todo caso, se trata de una tendencia. Cada vez más acentuada. Y, a la vez, cada vez más paradójica. A pesar del avance constante de la urbanización, la gente vive cada más sola.

Pasa en el primer mundo. Según un estudio de la Universidad de Londres, cerca de 5,3 millones de personas viven solas en el Reino Unido. Esta cifra representa más del 25% de los hogares. El aumento -con respecto al 18% de hace dos décadas- se debe a que cada vez es mayor el número de solteros y de divorciados -sobre todo mujeres- que viven solos. La estadística, además, advierte que es cada vez mayor la cantidad de gente joven que opta por vivir sola, especialmente en la franja de los directivos de empresas y entre los profesionales, tanto por la independencia económica de la que gozan como por la movilidad laboral que demandan.

También pasa en la Argentina. Según datos del Censo 2010, dados a conocer por el diario Clarín, prácticamente el 31% de las viviendas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se encuentra habitada por una sola persona. Aunque en esa población de solitarios hay muchas viudas y también muchos divorciados (según el matutino porteño, uno de cada dos matrimonios se frustra en la Capital Federal), son otra vez las nuevas generaciones las que marcan la diferencia: en los últimos años se incrementó el número de mujeres jóvenes que viven solas, porque priorizan sus carreras profesionales y postergan la decisión de formar pareja y tener hijos.

De hecho, se estima que en la Argentina, son aproximadamente tres millones de personas las que viven solas: dos veces la población de Tucumán.

Justamente, también ocurre en Tucumán. Según pudo determinar LA GACETA, el Censo 2010 estableció que el 17% de los hogares tucumanos pertenece al grupo de los denominados "monoparentales". Es decir, sólo tienen un miembro. Son, en total, 39.462 viviendas. Y, por ende, el mismo número de personas. (Ver Cantidad...)

La cifra es muy similar a la del número de hogares compuesto por dos miembros y es ampliamente superior al de los que se encuentran conformados por cinco miembros. Pero la situación es todavía más contrastante con la de los hogares poblados, tan característicos de los tiempos de los abuelos: las casas donde viven entre 10 y 17 miembros no alcanzan al 1,1% de las viviendas tucumanas.

La cuestión comienza a trascender el mero rango de fenómeno para convertirse, verdaderamente, en una situación consolidada y que se profundiza. Se lo advierte en el mercado inmobiliario: lo que más se construye en San Miguel de Tucumán son departamentos de un dormitorio y monoambientes. (Ver Cambios bajo techo)

Tanto en la experiencia de hombres como de mujeres, la experiencia de decidir asociarse a la soledad presenta puntos en común, que van desde disfrutar el hogar como un territorio libre hasta contar con el delivery de comida como un aliado incondicional. (Ver Vivencia I y II)

Pero la autonomía no es gratis (Ver Un estilo de vida...). El precio de la libertad es el quiebre de los lazos familiares.

Comentarios