25 Junio 2003 Seguir en 
Dos hermanos, acusados por un homicidio ocurrido hace casi tres meses, se entregaron ayer ante la Justicia luego de que familiares y amigos de la víctima hicieron una ruidosa marcha en Tribunales, el lunes pasado.
Angel Rafael y Cristian Sebastián Pérez se presentaron ayer a primera hora, acompañados por el abogado Leonardo Coria, ante el secretario de la Fiscalía VIII, Ernesto Baaclini. Ambos imputados negaron haber matado a Manuel Ibarra, pero de todos modos fueron trasladados a la cárcel de Villa Urquiza.
Ibarra murió el 13 de abril pasado. En la noche del domingo 6 recibió un balazo en el cuello mientras conversaba con su hermana y con un amigo en la esquina de la casa de su padre, en el barrio Ejército Argentino.
Ese mismo día, allegados a la víctima le dijeron a la Policía que entre los agresores estaban tres hermanos de apellido Pérez, hijos de un tal "Chato", que tendría un taller mecánico en la zona.
Manifestación
El lunes pasado unas 30 personas, lideradas por la viuda, Patricia Herrera, y por Luis Ibarra, hermano de la víctima, se pararon frente a la Fiscalía VIII con carteles en los que exigían justicia. Luego de gritar y de forcejear con la guardia policial durante 15 minutos, ellos dos fueron atendidos por Baaclini."Nos dijo que recién ahora tomó conocimiento del caso, y nos aseguró que iba a pedir la detención de los acusados y el allanamiento de sus casas", dijo Herrera, satisfecha. La familia de Ibarra es representada por el abogado Ricardo Scheuermann.
La Justicia ordenó poco después las detenciones, y el allanamiento de la casa y del taller mecánico de los Pérez. La Policía no los encontró, y tampoco halló pruebas en su contra, según se supo. Pero ayer a la mañana los acusados se entregaron.
La indignación de la familia Ibarra surgió ante la aparente inmovilidad de la causa, ya que hasta ayer sólo había sido detenido su padre, Angel Rafael García, conocido como "Chato Pérez", quien se presentó espontáneamente luego de que LA GACETA publicó el caso, a fines de abril. Pero como no había acusaciones en su contra, fue liberado.
Durante la ruidosa protesta se produjeron forcejeos con la Policía y Herrera estuvo a punto de ser detenida. En ese momento, Baaclini intercedió y la invitó a pasar, tras lo cual le explicó los pormenores de los pasos procesales que debían darse.
Angel Rafael y Cristian Sebastián Pérez se presentaron ayer a primera hora, acompañados por el abogado Leonardo Coria, ante el secretario de la Fiscalía VIII, Ernesto Baaclini. Ambos imputados negaron haber matado a Manuel Ibarra, pero de todos modos fueron trasladados a la cárcel de Villa Urquiza.
Ibarra murió el 13 de abril pasado. En la noche del domingo 6 recibió un balazo en el cuello mientras conversaba con su hermana y con un amigo en la esquina de la casa de su padre, en el barrio Ejército Argentino.
Ese mismo día, allegados a la víctima le dijeron a la Policía que entre los agresores estaban tres hermanos de apellido Pérez, hijos de un tal "Chato", que tendría un taller mecánico en la zona.
Manifestación
El lunes pasado unas 30 personas, lideradas por la viuda, Patricia Herrera, y por Luis Ibarra, hermano de la víctima, se pararon frente a la Fiscalía VIII con carteles en los que exigían justicia. Luego de gritar y de forcejear con la guardia policial durante 15 minutos, ellos dos fueron atendidos por Baaclini."Nos dijo que recién ahora tomó conocimiento del caso, y nos aseguró que iba a pedir la detención de los acusados y el allanamiento de sus casas", dijo Herrera, satisfecha. La familia de Ibarra es representada por el abogado Ricardo Scheuermann.
La Justicia ordenó poco después las detenciones, y el allanamiento de la casa y del taller mecánico de los Pérez. La Policía no los encontró, y tampoco halló pruebas en su contra, según se supo. Pero ayer a la mañana los acusados se entregaron.
La indignación de la familia Ibarra surgió ante la aparente inmovilidad de la causa, ya que hasta ayer sólo había sido detenido su padre, Angel Rafael García, conocido como "Chato Pérez", quien se presentó espontáneamente luego de que LA GACETA publicó el caso, a fines de abril. Pero como no había acusaciones en su contra, fue liberado.
Durante la ruidosa protesta se produjeron forcejeos con la Policía y Herrera estuvo a punto de ser detenida. En ese momento, Baaclini intercedió y la invitó a pasar, tras lo cual le explicó los pormenores de los pasos procesales que debían darse.
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