Un acople, un partido. No es una fórmula proporcional, para muchos es más que nada una revelación. Veamos, en la jerga política de los últimos tiempos se habla más de la cantidad de acoples que apuntalarán la postulación de José Alperovich para la reelección como si fueran meras listas y no partidos políticos. Lo cierto es que cada nómina que adhiera a la candidatura del gobernador responderá a una sigla partidaria, y he aquí la primera curiosidad: la mayoría de los dirigentes peronistas tiene su propio partido bajo la manga, o bien los consiguen por amistad o por alquiler. Sí, alquiler. Bueno, hay otros que los arriendan, claro. El tiempo electoral también sirve para los negocios.
Hace un tiempo se publicó un curioso aviso en el diario: el "propietario" de una organización política la ofrecía a los empresarios que quisieran ser candidatos. Alguna vez, más que nada por los 90, se comentó por lo bajo que las bancas legislativas y de ediles se subastaban. Hoy todo es más desembozado, casi a cara descubierta y sin ninguna vergüenza. Ah, también se mencionó que se "alquilaban" los permisos para ser fiscales en los comicios. Las brujas existen en la política.
Todo cerrado
Como cada acople representa a un partido, así también tiene todas las obligaciones de tales organizaciones: tener autoridades y, además, convocar a internas para elegir sus candidatos para la elección de renovación de autoridades para el 28 de agosto. El Frente para la Victoria, como alianza, ya superó ese proceso: hubo lista única y la oficializó. El resto de los acoples y de los partidos opositores y frentes electorales también tendrán que realizar estos trámites. Según el cronograma electoral tienen plazo hasta el 19 de junio para realizar las internas cerradas. Es decir, los plazos están muy acotados para posibles disputas, aunque es muy difícil que los acoplados tengan contrincantes internos. Eso sí sería toda una sorpresa.
Pero hay más, en 25 días, cada acople -o partido- debe reunir sus autoridades, fijar fecha de comicios, hacer la convocatoria, publicarla, establecer términos para impugnaciones, recibir las nóminas (sólo una, claro), oficializarla y presentarla ante la Junta Electoral Provincial. Todo se hará en tiempo récord, y muchos ciudadanos ni se enterarán de esos procesos subterráneos. Toda una degradación para el sistema de partidos políticos -mientras los discursos aluden a reformas políticas para revalorizar, precisamente, a las organizaciones partidarias-, reducidos en época de elecciones a meras boletas electorales; no más que eso. La Constitución provincial ampara, y no es broma (artículo 43, inciso 12).
Marcos y cornisas
Claro, hay que apuntar que todo se hace en el marco de la legalidad, aunque se camine por la cornisa de la irregularidad. No se puede objetar, pero sí reprochar, aunque también los reproches queden urnas afuera. ¿Hay otras curiosidades del proceso electoral que merezcan mencionarse? Tantas que de tanto que ocurren hasta parecen normales, forman parte del folclore político, y por lo tanto imposibles de evitar: gente que es candidata en un municipio y que vive en otro, postulantes de ideología distinta al que se acoplan, familiares en lugares privilegiados en las listas, ausencia de internas para dirimir candidaturas, dirigentes de último momento que "se compran" o "se venden", aprovechamiento de los bienes del Estado para hacer campaña, denuncias judiciales sobre cualquier cosa para llamar la atención, etc, etc, etc. La lista es amplia, tantas como las boletas que habrá.
Hace un tiempo se publicó un curioso aviso en el diario: el "propietario" de una organización política la ofrecía a los empresarios que quisieran ser candidatos. Alguna vez, más que nada por los 90, se comentó por lo bajo que las bancas legislativas y de ediles se subastaban. Hoy todo es más desembozado, casi a cara descubierta y sin ninguna vergüenza. Ah, también se mencionó que se "alquilaban" los permisos para ser fiscales en los comicios. Las brujas existen en la política.
Todo cerrado
Como cada acople representa a un partido, así también tiene todas las obligaciones de tales organizaciones: tener autoridades y, además, convocar a internas para elegir sus candidatos para la elección de renovación de autoridades para el 28 de agosto. El Frente para la Victoria, como alianza, ya superó ese proceso: hubo lista única y la oficializó. El resto de los acoples y de los partidos opositores y frentes electorales también tendrán que realizar estos trámites. Según el cronograma electoral tienen plazo hasta el 19 de junio para realizar las internas cerradas. Es decir, los plazos están muy acotados para posibles disputas, aunque es muy difícil que los acoplados tengan contrincantes internos. Eso sí sería toda una sorpresa.
Pero hay más, en 25 días, cada acople -o partido- debe reunir sus autoridades, fijar fecha de comicios, hacer la convocatoria, publicarla, establecer términos para impugnaciones, recibir las nóminas (sólo una, claro), oficializarla y presentarla ante la Junta Electoral Provincial. Todo se hará en tiempo récord, y muchos ciudadanos ni se enterarán de esos procesos subterráneos. Toda una degradación para el sistema de partidos políticos -mientras los discursos aluden a reformas políticas para revalorizar, precisamente, a las organizaciones partidarias-, reducidos en época de elecciones a meras boletas electorales; no más que eso. La Constitución provincial ampara, y no es broma (artículo 43, inciso 12).
Marcos y cornisas
Claro, hay que apuntar que todo se hace en el marco de la legalidad, aunque se camine por la cornisa de la irregularidad. No se puede objetar, pero sí reprochar, aunque también los reproches queden urnas afuera. ¿Hay otras curiosidades del proceso electoral que merezcan mencionarse? Tantas que de tanto que ocurren hasta parecen normales, forman parte del folclore político, y por lo tanto imposibles de evitar: gente que es candidata en un municipio y que vive en otro, postulantes de ideología distinta al que se acoplan, familiares en lugares privilegiados en las listas, ausencia de internas para dirimir candidaturas, dirigentes de último momento que "se compran" o "se venden", aprovechamiento de los bienes del Estado para hacer campaña, denuncias judiciales sobre cualquier cosa para llamar la atención, etc, etc, etc. La lista es amplia, tantas como las boletas que habrá.







