24 Junio 2003 Seguir en 
El peronismo aprieta el acelerador a fondo. Los nervios aconsejan prudencia al gastar los últimos cartuchos de la campaña.
El gran aparato justicialista es el arma fundamental de José Alperovich. Es el que tiene más sublemas, el que lanzó antes la candidatura (y el que pega primero, pega dos veces) y es el que más dinero desparramó por doquier para irse a dormir tranquilo el próximo domingo.
La prudencia hace que el candidato no se exponga. Algunas exposiciones públicas no dejaron satisfechos a sus adláteres. "Si no habla, mejor", afirman.
Los nervios lógicos del último tramo se exacerban aún más por el corte de boleta. Es muy posible que el domingo las tijeras sean verdaderas protagonistas. "Habrá sorpresas", coinciden peronistas, bussistas, jerecistas y rencistas.
Los cientos de sublemas que se desparraman en las tres secciones de la provincia y la mezcla de ideologías que existe confirmarían los tijeretazos. Peronistas, radicales y bussistas y ex bussistas están mezclados entre las cuatro principales fuerzas y no es de extrañar que en el sobre se pongan los votos divididos y no una sola boleta.
Los que están atados al aparato trabajan y dan vueltas los bolsillos para gastar las últimas monedas. En cambio, los postulantes más empobrecidos apuestan a los amigos y a la difusión que estos puedan hacer.
"Sálvese quien pueda"
En estos últimos días, se impuso el "sálvese quien pueda" y eso se traduce "en vóteme a mí y a la fórmula a gobernador que usted quiera".
Alperovich no habla; pero los dirigentes que están a su alrededor, sí. No hay un discurso unívoco. Están los que sostienen que las encuestas (Alperovich es el único candidato que sondea constantemente el comportamiento que tendría el electorado) les da que son ganadores por más de 15 puntos y están los otros que sólo hablan de dos puntos. La clave está en el comportamiento que tendrá en el interior el peronismo. Otra vez las opiniones se dividen cuando hablan de capital. Allí lo dan primero a Jerez y segundo (tanto en el interior como en San Miguel de Tucumán) a Ricardo Bussi. Son todas elucubraciones sin el sustento correspondiente, pero son las especulaciones con las que se están moviendo los candidatos. Si bien no lo incluyen a Osvaldo Cirnigliaro saben que la marchita peronista se escucha en todos lados al igual que repiquetean las denuncias que hizo "Renzo" desde la Legislatura. "Siguen sumando votos y nos lo quitan a nosotros principalmente", confirman los peronistas.
Lamentablemente para los ciudadanos que tienen la responsabilidad de definir el futuro de Tucumán, no se debatieron ideas, no se analizaron a fondo las propuestas. Quedaron en el aire eslóganes que despiertan ilusiones pero que no dan certezas para el mañana.
Alperovich repitió un esquema parecido al que utilizó su creador Julio Miranda hace cuatro años. Trabajo, viviendas, producción y la convivencia con un gobierno nacional del mismo color político.
Ricardo Bussi se apoyó en el trabajo y en las obras y fundamentalmente en la figura de su padre Antonio que aparece en aquellas encuestas bien posicionado para la intendencia de capital.
Cirnigliaro y Jerez enarbolan la bandera de la honestidad y apuestan fuerte al trabajo que hicieron en los últimos años en sus respectivas tareas. El ex fiscal intentó diferenciarse ayer al ser el primero que expone su futuro gabinete. El equipo que tendría muestra la heterogeneidad ideológica que tiene su Frente por Tucumán.
La campaña no fue mejor que otras. Los candidatos se pusieron mucho maquillaje y les faltó frontalidad con el elector que hasta hace poco pedía que se vayan todos. El domingo tendrá que hacer quedar a uno.
El gran aparato justicialista es el arma fundamental de José Alperovich. Es el que tiene más sublemas, el que lanzó antes la candidatura (y el que pega primero, pega dos veces) y es el que más dinero desparramó por doquier para irse a dormir tranquilo el próximo domingo.
La prudencia hace que el candidato no se exponga. Algunas exposiciones públicas no dejaron satisfechos a sus adláteres. "Si no habla, mejor", afirman.
Los nervios lógicos del último tramo se exacerban aún más por el corte de boleta. Es muy posible que el domingo las tijeras sean verdaderas protagonistas. "Habrá sorpresas", coinciden peronistas, bussistas, jerecistas y rencistas.
Los cientos de sublemas que se desparraman en las tres secciones de la provincia y la mezcla de ideologías que existe confirmarían los tijeretazos. Peronistas, radicales y bussistas y ex bussistas están mezclados entre las cuatro principales fuerzas y no es de extrañar que en el sobre se pongan los votos divididos y no una sola boleta.
Los que están atados al aparato trabajan y dan vueltas los bolsillos para gastar las últimas monedas. En cambio, los postulantes más empobrecidos apuestan a los amigos y a la difusión que estos puedan hacer.
"Sálvese quien pueda"
En estos últimos días, se impuso el "sálvese quien pueda" y eso se traduce "en vóteme a mí y a la fórmula a gobernador que usted quiera".
Alperovich no habla; pero los dirigentes que están a su alrededor, sí. No hay un discurso unívoco. Están los que sostienen que las encuestas (Alperovich es el único candidato que sondea constantemente el comportamiento que tendría el electorado) les da que son ganadores por más de 15 puntos y están los otros que sólo hablan de dos puntos. La clave está en el comportamiento que tendrá en el interior el peronismo. Otra vez las opiniones se dividen cuando hablan de capital. Allí lo dan primero a Jerez y segundo (tanto en el interior como en San Miguel de Tucumán) a Ricardo Bussi. Son todas elucubraciones sin el sustento correspondiente, pero son las especulaciones con las que se están moviendo los candidatos. Si bien no lo incluyen a Osvaldo Cirnigliaro saben que la marchita peronista se escucha en todos lados al igual que repiquetean las denuncias que hizo "Renzo" desde la Legislatura. "Siguen sumando votos y nos lo quitan a nosotros principalmente", confirman los peronistas.
Lamentablemente para los ciudadanos que tienen la responsabilidad de definir el futuro de Tucumán, no se debatieron ideas, no se analizaron a fondo las propuestas. Quedaron en el aire eslóganes que despiertan ilusiones pero que no dan certezas para el mañana.
Alperovich repitió un esquema parecido al que utilizó su creador Julio Miranda hace cuatro años. Trabajo, viviendas, producción y la convivencia con un gobierno nacional del mismo color político.
Ricardo Bussi se apoyó en el trabajo y en las obras y fundamentalmente en la figura de su padre Antonio que aparece en aquellas encuestas bien posicionado para la intendencia de capital.
Cirnigliaro y Jerez enarbolan la bandera de la honestidad y apuestan fuerte al trabajo que hicieron en los últimos años en sus respectivas tareas. El ex fiscal intentó diferenciarse ayer al ser el primero que expone su futuro gabinete. El equipo que tendría muestra la heterogeneidad ideológica que tiene su Frente por Tucumán.
La campaña no fue mejor que otras. Los candidatos se pusieron mucho maquillaje y les faltó frontalidad con el elector que hasta hace poco pedía que se vayan todos. El domingo tendrá que hacer quedar a uno.







