"Demos a la sociedad la justicia que quiere"
Con una enardecida invitación a impulsar cambios institucionales, el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Luis Lorenzetti, cerró ayer la jornada dedicada a reflexionar sobre gestión judicial. Magistrados de todo el país, funcionarios, letrados, políticos y ciudadanos escucharon la alocución en el salón de actos de los Tribunales tucumanos.
Con una incitación al cambio cultural y a poner manos a la obra -en el sentido de la admonición de José Ortega y Gasset: "¡argentinos, a las cosas!"- arropó ayer Ricardo Luis Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), a los jueces que trabajan para mejorar la administración de justicia. "Uno no sabe que está escribiendo la historia; los grandes hombres simplemente creyeron en algo y lo hicieron", reflexionó al término del I Encuentro de Cortes y Superiores Tribunales de Justicia de la Argentina sobre Gestión Judicial, que tuvo lugar en Tucumán.
La máxima autoridad de la Justicia vinculó el crecimiento abrupto de la litigiosidad con el protagonismo que ha ganado la institución de los jueces en los últimos años. "Nos guste o no, nuestro pueblo va masivamente a los Tribunales. Los poderes del Estado debemos prestar atención a esto: demos a la sociedad la justicia que quiere", instó en el discurso de 40 minutos de duración que pronunció en el salón de actos "Juan B. Alberdi", en el Palacio de Tribunales.
Pequeño quedó aquel recinto para contener al abundante público que convocó Lorenzetti. Una pantalla y bancos invadieron el pasillo del segundo piso para no defraudar las expectativas de los magistrados de todo el país, y de funcionarios, letrados, políticos y ciudadanos tucumanos que se acercaron al Pasaje Vélez Sársfield. De la Corte local sólo faltó el vocal decano, René Mario Goane; en primera fila, en tanto, se acomodaron los senadores Beatriz Rojkés de Alperovich y Sergio Mansilla, el ministro de Seguridad Ciudadana, Mario López Herrera, y Regino Amado, presidente subrogante de la Legislatura.
La disertación puso punto final a una jornada que comenzó a las 9.45, cuando el titular de la CSJN -acompañado de la vocal Claudia Sbdar, organizadora del Encuentro- llegó a LA GACETA. Tras la visita protocolar (y una agradable conversación sobre el futuro de la prensa y la actualidad de Justicia), Lorenzetti se reunió con magistrados federales del norte del país. Pasado el mediodía, participó del plenario con equipos técnicos y vocales de superiores tribunales, que acordó analizar el proyecto de norma de gestión judicial presentado por Tucumán. Luego de esa reunión, el grupo se dirigió a la Casa Histórica, donde almorzó.
El atraso que escuece
La gestión judicial supone una inversión copernicana en la mirada de la Justicia, según Lorenzetti. "Durante muchos años se miró a sí misma; todas las políticas estaban pensadas para fortalecerse como poder del Estado... A esto, que sigue vigente y es una preocupación, hemos agregado la mirada enfocada al ciudadano. Y allí no somos un poder del Estado, somos un servicio", definió el abogado, que invitó a pensar en los apremiantes requerimientos de justicia de los usuarios, los jubilados -la cuestión previsional le preocupa especialmente-, los que procuran la protección del ambiente y los que tienen problemas de salud. Y al mensaje interno (la necesidad de hacer más con los recursos disponibles) añadió uno externo, dirigido a los poderes Ejecutivo y Legislativo: "necesitamos cubrir las vacantes (en la Justicia Federal hay un 20% de despachos acéfalos)... el primer presupuesto es que tengamos jueces; de lo contrario, no podremos avanzar".
La gestión que alienta Lorenzetti está unida de manera inescindible a la informática. El magistrado puso ahínco en este asunto: "no podemos seguir cosiendo con hilo los expedientes. Esa costumbre choca a los que van a requerir justicia. El ciudadano que usa la tecnología en los servicios bancarios y de telefonía siente escozor cuando llega a la Justicia y advierte la ausencia de tecnología". Pese a esa observación, el disertante advirtió: "la informática sola no mejora las cosas: hay que modificar la cultura".
Con aquella exhortación regresó a la médula de la conferencia: la urgencia de pasar de la declamación a los hechos. "Estamos muy acostumbrados a que los problemas no se resuelvan, a trasladarlos de semana en semana, de año en año y, a veces, de generación en generación. Hablamos de los mismos conflictos desde hace décadas. Ocurre eso: que hablamos. Tenemos la vana creencia de que los discursos solucionan los problemas", fustigó acaloradamente.
Los inconvenientes se resuelven atacando las causas y trabajando en el mismo sentido durante mucho tiempo. "Esto exige que nos fijemos más en lo que nos une que en lo que nos separa. Tenemos que ir al fondo de las cuestiones y no quedarnos en la superficie que nos hace caer en el dramático problema del aplazamiento de las soluciones. ¿Cuánto hace que hablamos de la educación, los jubilados y la seguridad?", cuestionó Lorenzetti. El presidente de la CSJN aseguró que nunca se cambia de un día para el otro, que los cambios son contagiosos y que sólo con cambios múltiples será posible un sistema distinto. Apeló a la fe, a la confianza, a los sueños; llamó a vencer la tendencia "tanguera" y la costumbre de vivir en el lamento, y exigió adoptar la actitud positiva que distingue a los hombres y mujeres decididos a transformar su realidad.
La máxima autoridad de la Justicia vinculó el crecimiento abrupto de la litigiosidad con el protagonismo que ha ganado la institución de los jueces en los últimos años. "Nos guste o no, nuestro pueblo va masivamente a los Tribunales. Los poderes del Estado debemos prestar atención a esto: demos a la sociedad la justicia que quiere", instó en el discurso de 40 minutos de duración que pronunció en el salón de actos "Juan B. Alberdi", en el Palacio de Tribunales.
Pequeño quedó aquel recinto para contener al abundante público que convocó Lorenzetti. Una pantalla y bancos invadieron el pasillo del segundo piso para no defraudar las expectativas de los magistrados de todo el país, y de funcionarios, letrados, políticos y ciudadanos tucumanos que se acercaron al Pasaje Vélez Sársfield. De la Corte local sólo faltó el vocal decano, René Mario Goane; en primera fila, en tanto, se acomodaron los senadores Beatriz Rojkés de Alperovich y Sergio Mansilla, el ministro de Seguridad Ciudadana, Mario López Herrera, y Regino Amado, presidente subrogante de la Legislatura.
La disertación puso punto final a una jornada que comenzó a las 9.45, cuando el titular de la CSJN -acompañado de la vocal Claudia Sbdar, organizadora del Encuentro- llegó a LA GACETA. Tras la visita protocolar (y una agradable conversación sobre el futuro de la prensa y la actualidad de Justicia), Lorenzetti se reunió con magistrados federales del norte del país. Pasado el mediodía, participó del plenario con equipos técnicos y vocales de superiores tribunales, que acordó analizar el proyecto de norma de gestión judicial presentado por Tucumán. Luego de esa reunión, el grupo se dirigió a la Casa Histórica, donde almorzó.
El atraso que escuece
La gestión judicial supone una inversión copernicana en la mirada de la Justicia, según Lorenzetti. "Durante muchos años se miró a sí misma; todas las políticas estaban pensadas para fortalecerse como poder del Estado... A esto, que sigue vigente y es una preocupación, hemos agregado la mirada enfocada al ciudadano. Y allí no somos un poder del Estado, somos un servicio", definió el abogado, que invitó a pensar en los apremiantes requerimientos de justicia de los usuarios, los jubilados -la cuestión previsional le preocupa especialmente-, los que procuran la protección del ambiente y los que tienen problemas de salud. Y al mensaje interno (la necesidad de hacer más con los recursos disponibles) añadió uno externo, dirigido a los poderes Ejecutivo y Legislativo: "necesitamos cubrir las vacantes (en la Justicia Federal hay un 20% de despachos acéfalos)... el primer presupuesto es que tengamos jueces; de lo contrario, no podremos avanzar".
La gestión que alienta Lorenzetti está unida de manera inescindible a la informática. El magistrado puso ahínco en este asunto: "no podemos seguir cosiendo con hilo los expedientes. Esa costumbre choca a los que van a requerir justicia. El ciudadano que usa la tecnología en los servicios bancarios y de telefonía siente escozor cuando llega a la Justicia y advierte la ausencia de tecnología". Pese a esa observación, el disertante advirtió: "la informática sola no mejora las cosas: hay que modificar la cultura".
Con aquella exhortación regresó a la médula de la conferencia: la urgencia de pasar de la declamación a los hechos. "Estamos muy acostumbrados a que los problemas no se resuelvan, a trasladarlos de semana en semana, de año en año y, a veces, de generación en generación. Hablamos de los mismos conflictos desde hace décadas. Ocurre eso: que hablamos. Tenemos la vana creencia de que los discursos solucionan los problemas", fustigó acaloradamente.
Los inconvenientes se resuelven atacando las causas y trabajando en el mismo sentido durante mucho tiempo. "Esto exige que nos fijemos más en lo que nos une que en lo que nos separa. Tenemos que ir al fondo de las cuestiones y no quedarnos en la superficie que nos hace caer en el dramático problema del aplazamiento de las soluciones. ¿Cuánto hace que hablamos de la educación, los jubilados y la seguridad?", cuestionó Lorenzetti. El presidente de la CSJN aseguró que nunca se cambia de un día para el otro, que los cambios son contagiosos y que sólo con cambios múltiples será posible un sistema distinto. Apeló a la fe, a la confianza, a los sueños; llamó a vencer la tendencia "tanguera" y la costumbre de vivir en el lamento, y exigió adoptar la actitud positiva que distingue a los hombres y mujeres decididos a transformar su realidad.












