08 Mayo 2011 Seguir en 
La protesta salarial de los policías tuvo anoche un capítulo violento. El segundo día de manifestación, que arrancó frente a la Jefatura (Italia al 2.600), concluyó con una encendida gresca entre agentes en servicio y los que están de paro. Los incidentes ocurrieron en la esquina de 24 de Septiembre y 9 de Julio (ex hotel Corona), donde funciona el Centro de Monitoreo.
Un grupo de manifestantes marchó hacia la plaza Independencia. Mientras familiares y policías retirados se trasladaron en un colectivo, los que estaban en el piquete partieron hacia el paseo en unas 50 motos. La manifestación llegó al microcentro pasadas las 20. Frente a la Casa de Gobierno, quemaron cubiertas y cantaron. Junto a la "Carpa de la Dignidad" de los autoconvocados, instalada en una esquina de la plaza, improvisaron un acto junto a los trabajadores del Siprosa.
Hasta ese momento, en la sede del Poder Ejecutivo había media docena de policías de civil. Cuando la convocatoria casi se había disuelto y los manifestantes daban las últimas vueltas al paseo público, aparecieron refuerzos. Unos 12 policías de la Dirección de Investigaciones -también sin uniforme- llegaron en motos. El confuso episodio se desencadenó frente al ex hotel, que permanecía a oscuras. Según testigos, los agentes que estaban trabajando habrían intentado detener a un díscolo. Eso desató una batahola en la que volaron golpes de puño y patadas. Inclusive, voltearon de las motos con patadas a algunos de los manifestantes y siguieron pegándoles puntapiés cuando estaban en el suelo. También resultaron agredidos familiares y ex policías, que intentaron desarmar la batalla y terminaron involucrados. Ni las mujeres escaparon de los golpes e insultos. La pelea entre policías de distintos bandos terminó con la mayoría de los rebeldes huyendo en sus motos y con algunos parientes demorados en el ómnibus. El transporte fue trasladado hasta la sede de la Dirección de Investigaciones. Allí quedaron detenidas cuatro personas: una mujer, dos ex policías y el chofer del ómnibus.
Los incidentes fueron fuertemente repudiados por los más de 700 policías que se mantenían anoche frente a la Jefatura, donde prometen continuar hasta que el Gobierno dé una respuesta al petitorio que le entregaron la noche del viernes al ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez. "Si somos una familia no es posible que un hermano venga y te golpee. Peleamos por algo justo. En ningún momento incitamos a la violencia", rechazó un vocero del grupo.
El enfrentamiento caldeó aún más los ánimos en el piquete de la Jefatura. Los policías insisten en que el Gobierno resuelva su situación cuanto antes y les otorgue todos los puntos del petitorio. Aseveran que las medidas se endurecerán, inclusive en las dependencias del Servicio Penitenciario.
La cifra de manifestantes crece a medida que se suman los policías que finalizan sus turnos. La mayoría arguye que sufren presiones y amenazas por parte de superiores, para que no reclamen. Esta es la segunda protesta de este año, tras la de principios de abril. Reclaman una asignación al grado de $ 3.500, pase a planta permanente, ascensos, que la ART los cubra las 24 horas y que no se tomen represalias. Al cierre de esta edición, convocaron a los policías afectados al clásico entre Atlético y San Martín a no presentarse al operativo.
Un grupo de manifestantes marchó hacia la plaza Independencia. Mientras familiares y policías retirados se trasladaron en un colectivo, los que estaban en el piquete partieron hacia el paseo en unas 50 motos. La manifestación llegó al microcentro pasadas las 20. Frente a la Casa de Gobierno, quemaron cubiertas y cantaron. Junto a la "Carpa de la Dignidad" de los autoconvocados, instalada en una esquina de la plaza, improvisaron un acto junto a los trabajadores del Siprosa.
Hasta ese momento, en la sede del Poder Ejecutivo había media docena de policías de civil. Cuando la convocatoria casi se había disuelto y los manifestantes daban las últimas vueltas al paseo público, aparecieron refuerzos. Unos 12 policías de la Dirección de Investigaciones -también sin uniforme- llegaron en motos. El confuso episodio se desencadenó frente al ex hotel, que permanecía a oscuras. Según testigos, los agentes que estaban trabajando habrían intentado detener a un díscolo. Eso desató una batahola en la que volaron golpes de puño y patadas. Inclusive, voltearon de las motos con patadas a algunos de los manifestantes y siguieron pegándoles puntapiés cuando estaban en el suelo. También resultaron agredidos familiares y ex policías, que intentaron desarmar la batalla y terminaron involucrados. Ni las mujeres escaparon de los golpes e insultos. La pelea entre policías de distintos bandos terminó con la mayoría de los rebeldes huyendo en sus motos y con algunos parientes demorados en el ómnibus. El transporte fue trasladado hasta la sede de la Dirección de Investigaciones. Allí quedaron detenidas cuatro personas: una mujer, dos ex policías y el chofer del ómnibus.
Los incidentes fueron fuertemente repudiados por los más de 700 policías que se mantenían anoche frente a la Jefatura, donde prometen continuar hasta que el Gobierno dé una respuesta al petitorio que le entregaron la noche del viernes al ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez. "Si somos una familia no es posible que un hermano venga y te golpee. Peleamos por algo justo. En ningún momento incitamos a la violencia", rechazó un vocero del grupo.
El enfrentamiento caldeó aún más los ánimos en el piquete de la Jefatura. Los policías insisten en que el Gobierno resuelva su situación cuanto antes y les otorgue todos los puntos del petitorio. Aseveran que las medidas se endurecerán, inclusive en las dependencias del Servicio Penitenciario.
La cifra de manifestantes crece a medida que se suman los policías que finalizan sus turnos. La mayoría arguye que sufren presiones y amenazas por parte de superiores, para que no reclamen. Esta es la segunda protesta de este año, tras la de principios de abril. Reclaman una asignación al grado de $ 3.500, pase a planta permanente, ascensos, que la ART los cubra las 24 horas y que no se tomen represalias. Al cierre de esta edición, convocaron a los policías afectados al clásico entre Atlético y San Martín a no presentarse al operativo.









