En el Barrio Piedrabuena

Las autoridades tienen olvidada esta populosa zona de la capital tucumana.

21 Junio 2003
El barrio Obispo Piedrabuena, a pesar de estar habitado por un número muy significativo de familias, es uno de los que padecen, desde siempre y como una maldición, la indiferencia de la Municipalidad y de las empresas prestadoras de servicios públicos acerca de sus problemas.
Un ilustrativo ejemplo de lo que decimos existe en la intersección de las calles Alvarez Condarco y Rafael Obligado. Desde hace largos años, se despliega allí una gran laguna, que, además de los riesgos que crea al tránsito, ha destrozado ya un apreciable sector del pavimento. Según el vecindario, la laguna tiene su origen en un caño roto -que no se arregla desde tiempo inmemorial- ubicado en Raúl Colombres y Rafael Obligado (arteria esta, además, desprovista de pavimento y en extremo poceada).
Nos parece que ya sería hora de que la deficiencia a la que nos referimos sea reparada de modo definitivo por los organismos responsables. Resulta inadmisible que, dentro del municipio de la capital, se permita la existencia de estas fallas durante años enteros, sin atender los justos reclamos de los afectados.

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