BUENOS AIRES.- La acogida favorable que ha tenido en los medios académicos y forenses el régimen de transparencia anunciado por Néstor Kirchner para las designaciones en la Corte Suprema, ha compensado sobradamente los reproches que desde esos mismos círculos recibió el mensaje presidencial emplazando al Congreso para enjuiciar a Julio Nazareno. El complejo sistema selectivo no afecta al procedimiento constitucional de esos nombramientos y su bienvenida es tan amplia que pasa por alto algunos detalles que podrían tener reparos técnicos a la hora de su aplicación. Por lo pronto, ese modelo no sólo es inédito en el país, sino que ha contribuido ya a multiplicar las versiones sobre la renuncia del presidente de la Corte. Un miembro del máximo tribunal ha sugerido al Panorama Porteño que esa dimisión está decidida, pero que Nazareno duda entre concretarla antes del jueves -cuando está citado para su defensa ante 16 cargos- o hacerse escuchar previamente en la audiencia pública de la comisión de Juicio Político de Diputados. La segunda alternativa es la aconsejada por el fiel colaborador que sigue siendo su colega Eduardo Moliné O´Connor.
Los jubilados
El alejamiento de los dos representantes sindicales en el directorio del PAMI y sus relevos ha dejado sin causa al Poder Ejecutivo para la intervención de la obra social de los jubilados. También han obrado en la misma dirección las crecientes sospechas de que el nuevo gobierno protagonice la enésima irrupción sin provecho en el organismo, secundado por la terminante decisión del Congreso de facultarlo para actuar. El propio ministro de Salud, Ginés González García, que había impulsado la acción directa de Kirchner a escasos meses de la normalización, ha sido ahora el consejero presidencial para que no se lleve a cabo, antes de probar si el recompuesto directorio es capaz de proceder a una reestructuración eficaz y a la renegociación de los contratos de proveedores. Como ya se había adelantado aquí, el directorio recurriría para proteger sus decisiones de saneamiento, a una auditoria externa con suficiente respaldo, concluida la cual se podría convocar a nuevas elecciones de los afiliados para revalidar el reducido concurso de las anteriores.
La significativa acogida favorable que el presidente Lula y los diez ministros que lo acompañaron han tenido en Washington es recibida aquí como una demostración de que la reciente retórica en el Mercosur no interfiere en las relaciones de Brasil con la Casa Blanca. Ha sido por ello que los voceros del presidente George W. Bush y del Fondo Monetario recargaron de lisonjas la bienvenida al viajero, hasta el punto de calificarlo como paradigma de las políticas fiscales sanas en Latinoamérica, a la vez que luchador contra la pobreza. Esa compatibilidad de fines le ha permitido a Lula lograr un apoyo parlamentario amplio y romper el viejo cliché de los populismos tradicionales, a favor de las concepciones social democráticas que conviven en el mix político de la Unión Europea. (De nuestra Sucursal)







