Un hombre defendió su almacén de un asalto y lo mataron

El almacenero, de 64 años, recibió un disparo en el estómago, mientras junto a su esposa y sus hijos peleaba con los ladrones.

DESOLADOS. Carolina Martínez de Anastacio y su hijo Martín aguardaron angustiados en el hospital Padilla noticias del estado de salud de Juan Anastacio. El hombre falleció poco después de las 19.
DESOLADOS. Carolina Martínez de Anastacio y su hijo Martín aguardaron angustiados en el hospital Padilla noticias del estado de salud de Juan Anastacio. El hombre falleció poco después de las 19.
20 Junio 2003
Un hombre de 64 años murió ayer a la tarde, horas después de haber recibido un disparo en el estómago en circunstancias en las que, junto a su esposa y a sus dos hijos, intentaban evitar que dos delincuentes los asaltaran en el almacén que la familia posee en la esquina de Venezuela y Sargento Cabral, en barrio Echeverría.
A las 8.20, dos jóvenes entraron al negocio y uno de ellos le apuntó con su arma a Carolina del Carmen Martínez de Anastacio, esposa del almacenero, Juan Gaspar Anastacio, de 64 años. "Me puse a luchar con ese para que no pasara, porque vi que el otro tenía a mi marido. Le di tantas patadas en los genitales que esperaba que se agachara para tirarle con la taza de té hirviendo, pero él me puso el arma en el cuello y me pegó", contó la mujer. Mientras tanto, su hijo Martín, de 31 años, forcejeaba con quien tenía cautivo a su padre. "No vi que estaba armado, y lo agarré de atrás. Empecé a pegarle y, a los empujones, llegamos a la cocina. El me quiso disparar; no sé cómo lo esquivé, pero le disparó y le dio a mi papá", contó. El joven trabaja como remisero y es jugador de fútbol (pasó por Central Norte, Atlético y Ñuñorco, y ahora está libre).

Se arrepintió
Entonces apareció Alejandro, de 21 años, en otro hijo de la pareja, y, entre los dos, terminaron de reducir al maleante, mientras que el otro huyó raudamente al oír el disparo del pistolón calibre 16. "Le sacamos el pistolón y me quedé apuntádole. Tuve que contenerme para no disparar; le pegué para sacarle la bronca", dijo Alejandro. Martín agregó que en el forcejeo, el delincuente sacó un puñal y trató de lesionarlo, pero sólo llegó a rozarle la pierna.
Todo ocurrió en menos de cinco minutos. "Por suerte los policías del grupo Cero (al mando del comisario Carlos Suárez Vila) llegaron rápido y detuvieron al delincuente que estaba en el piso", dijo la esposa de Anastacio. El hombre fue operado en el hospital Padilla, pero a las 19.30 falleció.
Cuando los policías sacaban al delincuente, identificado como Pedro Alberto "Pache" Pedrozo, de 24 años, varios vecinos se acercaron y llegaron a pegarle trompadas y hasta con un garrote, hasta que los uniformados lograron subirlo en un móvil. Pero cuando Pedrozo ya estaba en la camioneta del grupo Cero y, ante la excesiva demora de la llegada de la ambulancia, tuvieron que bajarlo para poner allí a Anastacio, sobre una improvisada camilla hecha con una puerta, para llevarlo al hospital Padilla. El acusado fue trasladado en otro vehículo.
"Algo hay que hacer con los delincuentes, porque si mis hijos se mandaban una macana iban a estar presos mientras mi marido se desangraba en el piso", dijo Martínez de Anastacio, antes de que su esposo falleciera.
La investigación y la búsqueda del segundo maleante quedó en manos de efectivos de Investigaciones, al mando de los comisarios Marcial Escobar y Rodolfo Domínguez.

"No se ve nunca a un policía"

"Esta es una zona muy insegura; hay muchos robos y asaltos y aunque hay buena iluminación por las noches no se ve nunca a un policía vigilando", dijo la vecina Lidia Lazo. La mujer sostenía una bicicleta que, según contó, le fue robada dos veces y pudo recuperarla casi por casualidad.
Elías Alvarez, un vecino que barre el negocio y la vereda de los Anastacio, estaba adentro de la casa cuando se produjo el incidente. Aunque dijo que no vio detalles de lo ocurrido, aseguró: "vuelta a vuelta hay asaltos en casas o en la calle, y a la Policía no se la ve".

Zona caliente
"Delincuentes de barrios cercanos (?La Bombilla?, ?Trulalá?, ?El Sifón? y ?Aguas Corrientes?) asaltan a la gente a cualquier hora del día, entran a las casas, golpean a todos y siguen caminando por la calle como si nada", aseguró el vecino Jorge Aráoz.
Lo pero es que la zona en la que se produjo el atraco está muy cerca de la Jefatura de Policía, aunque lejos de las comisarías jurisdiccionales.

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