"Los encubridores están caminando por la calle"

Susana Napadensky, madre de Pablo Aiziczon, leyó parte del expediente abierto por el crimen de su hijo y encontró varios puntos oscuros.

EN BUSCA DE RESPUESTAS. Tras haber leído el expediente, Napadensky dice que no tiene dudas sobre la participación de más personas en el homicidio. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
EN BUSCA DE RESPUESTAS. Tras haber leído el expediente, Napadensky dice que no tiene dudas sobre la participación de más personas en el homicidio. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
26 Abril 2011
Ese día, durante el almuerzo, Pablo Aiziczon le contó a su madre que quería conocer el norte del país. "Tenía proyectos nuevos. Y hasta yo me entusiasmé. Le dije que se llevara mi auto, que si quería podía invitarme... Estaba tan contento...", recordó Susana Napadensky.

Pero su hijo no pudo concretar aquellos planes. El 23 de marzo, dos días después de esa charla, Aiziczon fue hallado sin vida en el asiento trasero de su auto, en un pasaje del barrio Horco Molle de Yerba Buena. Tenía un disparo en la espalda y otro en la mano.

Desde ese día, Napadensky y sus hijos, Fernando y Paola, se hacen ciento y un preguntas sobre cómo y por qué fue asesinado Pablo Aiziczon. Y, por ahora, ni la detención de los principales sospechosos, Jorge Luis Borges y Linda Vanesa Martínez, logró despejar esos dramáticos interrogantes.

La semana pasada, el representante legal de los Aiziczon, Alfredo Falú, obtuvo copias de dos de los tres cuerpos que lleva la causa. Susana se sentó a leer el expediente. Pero fue en vano; aparecieron todavía más dudas (ver "los interrogantes...).

"Es horroroso todo lo que hicieron con mi hijo. No tiene nombre. Y ese Jorge Luis Borges, solo, no podría haberlo hecho en 24 horas. ¿Quién colaboró? ¿Quién lo financió?", dijo la mujer, dolida pero con voz firme. "Y yo recién ahora me estoy enterando de estas cosas. Es una lástima que no hayamos podido leer todo esto antes", agregó.

La desaparición

El 21 de marzo, Aiziczon salió de la casa de su madre, situada en Lobo de la Vega al 200. Debía dar clases de tenis en el complejo Unidad Sionista a las 15. Pero cerca de las 13.50 ya había llamado al teléfono que, según los investigadores, tenía en su poder Linda Martínez. Al parecer, ya la había contactado vía internet para una sesión de masajes.

"Ella participó de modo directo, necesario y determinante, tanto antes como durante y después del crimen. Fue el señuelo. Aunque ella no haya apretado el gatillo, es igual de responsable que Borges. No puede poner ninguna excusa", dijo Napadensky, señalando anotaciones que extrajo de la causa.

Incluso, la mujer estudió las declaraciones como imputados de ambos sospechosos. Y remarcó que sus versiones no son creíbles.

Borges, asesorado por el defensor Raúl Paz, aseguró ante el fiscal Carlos Albaca que Aiziczon había intentado propasarse con Linda Martínez. Y por eso, dijo, comenzó a forcejear con él, buscó un arma y se produjo un disparo accidental.

"Nosotros no descartamos ninguna hipótesis. ¿Pero dónde están los elementos para considerar que fue el crimen pasional? Si ese Borges los encontró juntos, ella algún golpe hubiera recibido. Pero está intacta. Incluso, Martínez contó que se fue al parque Guillermina a caminar. ¿Entonces le dijo: ?, mi amor, qué... yo lo mato?? No se entiende, realmente", remarcó .

La madre de Aiziczon aseveró que está conforme con la labor de los investigadores de la Policía y la Justicia. "Pero necesitamos saber quién ayudó a estas personas a matar a mi hijo. Los encubridores están caminado libremente por la calle. Y es un peligro para toda la sociedad", añadió, preocupada, Napadensky.

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