19 Junio 2003 Seguir en 
El jefe de Policía, Roberto Vallejo, no deja que sus subordinados duerman tranquilos. Como ejemplo, varios de los que el martes se fueron a la cama siendo jefes de sus reparticiones, se levantaron ayer como subordinados de otro superior.
Vallejo asumió su cargo el 7 de febrero pasado, en reemplazo del comisario general Luis Valdiviezo. Desde ese momento ya pasaron tres fuertes reestructuraciones, que incluyeron retiros, ascensos y redistribución de efectivos. Ayer, Vallejo dio un paso más en su plan de moldear a la Policía a su medida. A las 6 de la mañana firmó una resolución, por la cual las secciones Perros, Caballería, Infantería y el Comando Radioeléctrico (que antes estaban bajo la supervisión del Departamento Operaciones Policiales) pasaban a depender de la Unidad Regional Capital, con lo que se le dio más fuerza a la gestión de los comisarios Ramón Páez y Guillermo del Lugo al frente de la Capital. "Estamos ordenando la casa de adentro hacia afuera. Esto no tiene que sorprenderle a nadie. Simplemente estamos trabajando para darle a la sociedad las respuestas que está reclamando", advirtió Vallejo.
Control Urbano
Pero no terminó allí. Con otra firma decretó la muerte de la sección Control y Seguridad Urbana, que tenía un plantel de casi 400 hombres, que eran los encargados de recorrer diariamente el microcentro. "Redistribuimos al personal en las comisarías de la capital. De ahora en más, cada una de las seccionales tendrá entre 20 y 40 personas más. De esa forma se harán patrullajes más intensivos", dijo. También se le asignaron más hombres a la Dirección de Investigaciones, a la Ditonar y al Departamento Informaciones (D2). Control Urbano había sido creado durante la gestión de Antonio Domingo Bussi como gobernador.
Finalmente se decidió que las patrullas Anticuatrerismo pasen a depender de los jefes regionales en cuya jurisdicción realicen su trabajo (Norte, Este y Sur).
Por supuesto que Vallejo aseguró que no hay que descartar nuevos cambios.
Vallejo asumió su cargo el 7 de febrero pasado, en reemplazo del comisario general Luis Valdiviezo. Desde ese momento ya pasaron tres fuertes reestructuraciones, que incluyeron retiros, ascensos y redistribución de efectivos. Ayer, Vallejo dio un paso más en su plan de moldear a la Policía a su medida. A las 6 de la mañana firmó una resolución, por la cual las secciones Perros, Caballería, Infantería y el Comando Radioeléctrico (que antes estaban bajo la supervisión del Departamento Operaciones Policiales) pasaban a depender de la Unidad Regional Capital, con lo que se le dio más fuerza a la gestión de los comisarios Ramón Páez y Guillermo del Lugo al frente de la Capital. "Estamos ordenando la casa de adentro hacia afuera. Esto no tiene que sorprenderle a nadie. Simplemente estamos trabajando para darle a la sociedad las respuestas que está reclamando", advirtió Vallejo.
Control Urbano
Pero no terminó allí. Con otra firma decretó la muerte de la sección Control y Seguridad Urbana, que tenía un plantel de casi 400 hombres, que eran los encargados de recorrer diariamente el microcentro. "Redistribuimos al personal en las comisarías de la capital. De ahora en más, cada una de las seccionales tendrá entre 20 y 40 personas más. De esa forma se harán patrullajes más intensivos", dijo. También se le asignaron más hombres a la Dirección de Investigaciones, a la Ditonar y al Departamento Informaciones (D2). Control Urbano había sido creado durante la gestión de Antonio Domingo Bussi como gobernador.
Finalmente se decidió que las patrullas Anticuatrerismo pasen a depender de los jefes regionales en cuya jurisdicción realicen su trabajo (Norte, Este y Sur).
Por supuesto que Vallejo aseguró que no hay que descartar nuevos cambios.
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