19 Abril 2011 Seguir en 
Su coartada -que estuvo todo el día trabajando en su remise- la sustenta en la ubicación de su teléfono. Todas las llamadas que recibió fueron captadas por una antena telefónica ubicada en San Juan al 4.000, según los informes de las empresas. Y ese es el principal argumento que tiene Alejandro Darío Pérez para tratar de desvincularse del brutal homicidio del magistrado.
Pérez, a diferencia de la otra imputada por el crimen de Agustín Aráoz, no realizó llamadas el 26 de noviembre de 2004. Pero lo particular es que, desde las 12.52, cuando recibió el primer llamado, hasta las 20.10, sólo se comunicaron a su celular desde los teléfonos de Ema Hortensia Gómez, Aráoz y del operador inmobiliario a quien la ex agente le pidió prestado el aparato.
"Ema Gómez usó los teléfonos de Aráoz para comunicarse con Pérez desde Yerba Buena. De eso no hay dudas", dijo el defensor del remisero, Gustavo Morales. En su declaración, Pérez dijo que Ema Gómez le había pedido que almorzaran juntos. Ella no aceptaba la negativa, dijo el acusado, y cree que por eso insistía.
"Le pedí a un compañero que atendiera y le diga que no estaba. Me había cansado", dijo el ex policía. Más tarde, recibió llamadas de dos números que él desconocía. "No atendí. Imaginaba que era ella", afirmó.
Esas comunicaciones, realizadas desde los teléfonos de Aráoz, duraron menos de ocho segundos. Casualmente, se efectuaron en los horarios en los que no se registran llamadas en el teléfono de Gómez.
"Si Pérez hubiera estado con ella en la casa del juez, ¿para qué lo hablaría? El sentido común indica que no estaban juntos. Ella lo habló desde la casa de Aráoz, cuando lo mató", dijo Andrés Fabersani, acusado de encubrimiento y amigo del ex oficial.
Pérez, a diferencia de la otra imputada por el crimen de Agustín Aráoz, no realizó llamadas el 26 de noviembre de 2004. Pero lo particular es que, desde las 12.52, cuando recibió el primer llamado, hasta las 20.10, sólo se comunicaron a su celular desde los teléfonos de Ema Hortensia Gómez, Aráoz y del operador inmobiliario a quien la ex agente le pidió prestado el aparato.
"Ema Gómez usó los teléfonos de Aráoz para comunicarse con Pérez desde Yerba Buena. De eso no hay dudas", dijo el defensor del remisero, Gustavo Morales. En su declaración, Pérez dijo que Ema Gómez le había pedido que almorzaran juntos. Ella no aceptaba la negativa, dijo el acusado, y cree que por eso insistía.
"Le pedí a un compañero que atendiera y le diga que no estaba. Me había cansado", dijo el ex policía. Más tarde, recibió llamadas de dos números que él desconocía. "No atendí. Imaginaba que era ella", afirmó.
Esas comunicaciones, realizadas desde los teléfonos de Aráoz, duraron menos de ocho segundos. Casualmente, se efectuaron en los horarios en los que no se registran llamadas en el teléfono de Gómez.
"Si Pérez hubiera estado con ella en la casa del juez, ¿para qué lo hablaría? El sentido común indica que no estaban juntos. Ella lo habló desde la casa de Aráoz, cuando lo mató", dijo Andrés Fabersani, acusado de encubrimiento y amigo del ex oficial.









