17 Abril 2011 Seguir en 
Cansado de ver a los chicos de su barrio deambulando por las calles bajo los efectos de la droga, un vecino decide tomar el teléfono y denunciarlo a la Policía. No da su nombre. Prefiere el anonimato para evitar que algún "transa" pueda tomar alguna represalia.
Del otro lado de la línea, un oficial toma la denuncia. Ahora, hay que probar que sea verdadera y juntar las pruebas para que el juez ordene el allanamiento. Y nada mejor que la tecnología para mostrar que en una casa funciona un quiosco de drogas.
Las filmaciones y fotografías se han incorporado a los procedimientos que realiza la Dirección General de Drogas Peligrosas (Digedrop). De acuerdo con lo informado por fuentes policiales, en el 90% de las investigaciones se utilizan cámaras para registrar el movimiento de la compra y venta de estupefacientes.
Este tipo de pruebas está comenzando a tener mucha importancia para la Justicia. El viernes, por primera vez, una investigación policial que incluyó filmaciones para comprobar el tráfico de drogas fue analizada en un juicio oral y público. El video fue un elemento esencial a la hora de condenar a cuatro dealers.
Procedimientos
Camuflados, los policías ingresan a los barrios y toman imágenes de las personas que realizan la transacción. La tarea no es sencilla. En algunos casos, la estructura que organizan los dealers incluyen a menores de edad que hacen las veces de "campana" y, ante cada movimiento inusual por la zona, interrumpen el negocio. "Hasta los perros nos delatan", comentó el oficial Jesús Carrizo, de la Digedrop.
La recolección de pruebas es uno de los puntos más importantes y difíciles en estas causas. El personal de la Digedrop realiza cursos sobre filmaciones y fotografías operativas en la Escuela Nacional de Inteligencia, en la Policía Federal y en la Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de La Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico). "No cualquiera puede filmar o sacar fotos, hay que tener una capacitación mínima. Hacemos mucho hincapié en la inteligencia, en las formas de abordar las investigaciones, en los chequeos. Eso hace que tengamos que tener una formación adicional a la de cualquier otro policía", comentó del jefe de la Digedrop, el comisario Fabián Salvatore.
Desde la Policía reconocen que el modus operandi de los "transas" se modifica constantemente, por lo que el uso de las nuevas herramientas tecnológicas es casi obligatorio. Así, las nuevas cámaras con la que cuentan en la dependencia les permiten filmar y sacar fotos de noche.
Una vez que, a través de los videos, pueden demostrar que en una determinada vivienda venden estupefacientes, los policías consiguen que la Justicia Federal ordene los allanamientos. "A veces sucede que la cantidad de droga secuestrada no refleja siempre lo que arrojó la investigación. Tuvimos casos en los que condenaron a personas por las pruebas recolectadas en la pesquisa, a través de las filmaciones", detalló el comisario.
Actualmente, 120 personas se encuentran detenidas por causas relacionadas con venta de droga. "Un alto porcentaje de los detenidos no son adictos. Ese es un hecho muy importante", concluyó Salvatore.
Videos, fotos y allanamientos
- La cámara que delató a una familia.- Cinco personas fueron detenidas en cuatro allanamientos que realizó la Digedrop en el Barrio Antena, el 9 de abril. La Policía llevó adelante una investigación durante meses, luego de la causa por la que condenaron a Dominga del Valle Gómez "La Gorda Titina" y Mónica Beatriz González. A través de filmaciones y fotografías, comprobaron que en esas viviendas se vendía "Paco". Con esos elementos, el juez Federal Mario Racedo ordenó los allanamientos.
- En el after.- A fines de febrero, la Digedrop allanó un supermercado ubicado en avenida Roca y Entre Ríos. Durante casi un año, los investigadores se mezclaron entre los jóvenes que concurrían a un 'after' de la zona. Allí tomaron fotografías y realizaron filmaciones que acreditaban que en ese negocio se vendía droga. Durante el operativo, realizado el 26 de febrero a la madrugada, secuestraron unos 80 "ravioles", marihuana, más de $ 80.000, una pistola ametralladora y varios teléfonos celulares. Además, detuvieron a cuatro personas.
Del otro lado de la línea, un oficial toma la denuncia. Ahora, hay que probar que sea verdadera y juntar las pruebas para que el juez ordene el allanamiento. Y nada mejor que la tecnología para mostrar que en una casa funciona un quiosco de drogas.
Las filmaciones y fotografías se han incorporado a los procedimientos que realiza la Dirección General de Drogas Peligrosas (Digedrop). De acuerdo con lo informado por fuentes policiales, en el 90% de las investigaciones se utilizan cámaras para registrar el movimiento de la compra y venta de estupefacientes.
Este tipo de pruebas está comenzando a tener mucha importancia para la Justicia. El viernes, por primera vez, una investigación policial que incluyó filmaciones para comprobar el tráfico de drogas fue analizada en un juicio oral y público. El video fue un elemento esencial a la hora de condenar a cuatro dealers.
Procedimientos
Camuflados, los policías ingresan a los barrios y toman imágenes de las personas que realizan la transacción. La tarea no es sencilla. En algunos casos, la estructura que organizan los dealers incluyen a menores de edad que hacen las veces de "campana" y, ante cada movimiento inusual por la zona, interrumpen el negocio. "Hasta los perros nos delatan", comentó el oficial Jesús Carrizo, de la Digedrop.
La recolección de pruebas es uno de los puntos más importantes y difíciles en estas causas. El personal de la Digedrop realiza cursos sobre filmaciones y fotografías operativas en la Escuela Nacional de Inteligencia, en la Policía Federal y en la Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de La Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico). "No cualquiera puede filmar o sacar fotos, hay que tener una capacitación mínima. Hacemos mucho hincapié en la inteligencia, en las formas de abordar las investigaciones, en los chequeos. Eso hace que tengamos que tener una formación adicional a la de cualquier otro policía", comentó del jefe de la Digedrop, el comisario Fabián Salvatore.
Desde la Policía reconocen que el modus operandi de los "transas" se modifica constantemente, por lo que el uso de las nuevas herramientas tecnológicas es casi obligatorio. Así, las nuevas cámaras con la que cuentan en la dependencia les permiten filmar y sacar fotos de noche.
Una vez que, a través de los videos, pueden demostrar que en una determinada vivienda venden estupefacientes, los policías consiguen que la Justicia Federal ordene los allanamientos. "A veces sucede que la cantidad de droga secuestrada no refleja siempre lo que arrojó la investigación. Tuvimos casos en los que condenaron a personas por las pruebas recolectadas en la pesquisa, a través de las filmaciones", detalló el comisario.
Actualmente, 120 personas se encuentran detenidas por causas relacionadas con venta de droga. "Un alto porcentaje de los detenidos no son adictos. Ese es un hecho muy importante", concluyó Salvatore.
Videos, fotos y allanamientos
- La cámara que delató a una familia.- Cinco personas fueron detenidas en cuatro allanamientos que realizó la Digedrop en el Barrio Antena, el 9 de abril. La Policía llevó adelante una investigación durante meses, luego de la causa por la que condenaron a Dominga del Valle Gómez "La Gorda Titina" y Mónica Beatriz González. A través de filmaciones y fotografías, comprobaron que en esas viviendas se vendía "Paco". Con esos elementos, el juez Federal Mario Racedo ordenó los allanamientos.
- En el after.- A fines de febrero, la Digedrop allanó un supermercado ubicado en avenida Roca y Entre Ríos. Durante casi un año, los investigadores se mezclaron entre los jóvenes que concurrían a un 'after' de la zona. Allí tomaron fotografías y realizaron filmaciones que acreditaban que en ese negocio se vendía droga. Durante el operativo, realizado el 26 de febrero a la madrugada, secuestraron unos 80 "ravioles", marihuana, más de $ 80.000, una pistola ametralladora y varios teléfonos celulares. Además, detuvieron a cuatro personas.







