14 Abril 2011 Seguir en 
WASHINGTON.- El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), el francés Dominique Strauss-Kahn, sostuvo que es poco probable que los programas de ajuste del organismo incluyan metas en temas como distribución del ingreso o salarios. El funcionario dijo que el Fondo estaba trabajando de cerca con grupos laborales, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para entender mejor el empleo y la inequidad, pero que no tiene la experiencia como para hacerlo parte de los programas de crédito.
"No creo que yo vaya a cambiar al FMI en una institución con un montón de experiencia sobre este tema", explicó ante una audiencia de la Brookings Institution. "No veo que estos temas se conviertan en objetivos definidos para los programas del FMI, porque es muy difícil medirlo y tener un acuerdo sobre los problemas de corto plazo y la desigualdad de ingresos, por ejemplo, son cuestiones de largo plazo", agregó.
Strauss-Kahn notó que los programas del FMI ahora incluían un elemento llamado "condicionalidad social", que apunta a asegurar que los receptores de los créditos se preocupen de los pobres, quienes son a menudo los que cargan con las consecuencias de las crisis económicas y financieras.
En un discurso, llamó a una acción global para detener el creciente problema del desempleo y la inequidad, especialmente entre los jóvenes, un problema que está en el corazón de la tensión social en Oriente Medio y el norte de Africa. Y afirmó que les recordará a las autoridades financieras del mundo en las reuniones en Washington de esta semana del FMI y el Banco Mundial que no sólo pueden centrarse en el crecimiento para la recuperación. Sostuvo que la crisis financiera global dejó a 30 millones de personas sin trabajo y a más de 200 millones buscando empleo alrededor del mundo. "Lo que debería haber sido un breve periodo de desempleo se está transformando en una condena de por vida, posiblemente para toda una generación perdida", aseguró.
El jefe del FMI planteó que su preocupación era que mientras la recuperación de la economía mundial toma velocidad y el crecimiento repunta en las economías desarrolladas, no genera los empleos necesarios. Comentó que el organismo, en consulta con la OIT y la Confederación Internacional Sindical, está apoyando consultas tripartitas entre sindicatos, empleadores y gobiernos en Bulgaria, República Dominicana y Zambia. "La gente en muchos países está enfrentando una crisis social que es todavía más seria con la crisis financiera", agregó.
La agenda oficial de la Asamblea de Primavera Conjunta del FMI y el Banco Mundial arrancó ayer con la reunión de miembros de los países del G24 -es la número 85-, quienes buscarán tomar posición en los temas que preocupan a los países en desarrollo del que participa la Argentina. La evolución de la crisis internacional y su impacto en las economías en desarrollo es uno de esos capítulos. Debatirán los riesgos latentes en la economía global, donde si bien se disiparon las amenazas de una nueva caída brusca (economía W, en la jerga de los economistas), persisten desequilibrios ocasionados por la lenta recuperación de los países desarrollados. Estas naciones padecen fuertes déficits y desempleo, y el efecto de contagio que podrían provocar países de Europa, como la crisis que vive hoy Portugal.
Ese escenario contrasta con el de los países en desarrollo Latinoamérica y Asia, que lideraron el crecimiento en el 2010, y según los pronósticos del FMI, continuarán haciéndolo durante 2011. El secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, encabeza la delegación Argentina y participa de estas reuniones junto al subsecretario de Financiamiento, Adrián Cosentino, y al subsecretario de Servicios Financieros, Juan Manuel Prada. (Reuter-Télam)
"No creo que yo vaya a cambiar al FMI en una institución con un montón de experiencia sobre este tema", explicó ante una audiencia de la Brookings Institution. "No veo que estos temas se conviertan en objetivos definidos para los programas del FMI, porque es muy difícil medirlo y tener un acuerdo sobre los problemas de corto plazo y la desigualdad de ingresos, por ejemplo, son cuestiones de largo plazo", agregó.
Strauss-Kahn notó que los programas del FMI ahora incluían un elemento llamado "condicionalidad social", que apunta a asegurar que los receptores de los créditos se preocupen de los pobres, quienes son a menudo los que cargan con las consecuencias de las crisis económicas y financieras.
En un discurso, llamó a una acción global para detener el creciente problema del desempleo y la inequidad, especialmente entre los jóvenes, un problema que está en el corazón de la tensión social en Oriente Medio y el norte de Africa. Y afirmó que les recordará a las autoridades financieras del mundo en las reuniones en Washington de esta semana del FMI y el Banco Mundial que no sólo pueden centrarse en el crecimiento para la recuperación. Sostuvo que la crisis financiera global dejó a 30 millones de personas sin trabajo y a más de 200 millones buscando empleo alrededor del mundo. "Lo que debería haber sido un breve periodo de desempleo se está transformando en una condena de por vida, posiblemente para toda una generación perdida", aseguró.
El jefe del FMI planteó que su preocupación era que mientras la recuperación de la economía mundial toma velocidad y el crecimiento repunta en las economías desarrolladas, no genera los empleos necesarios. Comentó que el organismo, en consulta con la OIT y la Confederación Internacional Sindical, está apoyando consultas tripartitas entre sindicatos, empleadores y gobiernos en Bulgaria, República Dominicana y Zambia. "La gente en muchos países está enfrentando una crisis social que es todavía más seria con la crisis financiera", agregó.
La agenda oficial de la Asamblea de Primavera Conjunta del FMI y el Banco Mundial arrancó ayer con la reunión de miembros de los países del G24 -es la número 85-, quienes buscarán tomar posición en los temas que preocupan a los países en desarrollo del que participa la Argentina. La evolución de la crisis internacional y su impacto en las economías en desarrollo es uno de esos capítulos. Debatirán los riesgos latentes en la economía global, donde si bien se disiparon las amenazas de una nueva caída brusca (economía W, en la jerga de los economistas), persisten desequilibrios ocasionados por la lenta recuperación de los países desarrollados. Estas naciones padecen fuertes déficits y desempleo, y el efecto de contagio que podrían provocar países de Europa, como la crisis que vive hoy Portugal.
Ese escenario contrasta con el de los países en desarrollo Latinoamérica y Asia, que lideraron el crecimiento en el 2010, y según los pronósticos del FMI, continuarán haciéndolo durante 2011. El secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, encabeza la delegación Argentina y participa de estas reuniones junto al subsecretario de Financiamiento, Adrián Cosentino, y al subsecretario de Servicios Financieros, Juan Manuel Prada. (Reuter-Télam)







